![]() |
| Con los compañeros de club, antes de empezar |
Esta carrera se convirtió en una excusa para pasar un fin de semana en compañía de los compañeros y amigos del Club Deportivo Navalmaraton, y así se planteó. Y es que esa es la filosofía del club, hacer deporte y turismo a la vez. Con ello, salida el viernes por la mañana temprano, en compañía de mi esposa y el amigo Antonio Pintado. Viaje plácido y llegada a Bilbao, al Hotel, búsqueda de aparcamiento, tarea que se torna complicada en la ciudad, y a instalarse. Por la tarde, visita a recoger el dorsal, a la Feria del Corredor, bastante pobre por cierto, y aquí ya se atisbaba el calor que nos iba a esperar en la carrera, y visita por el casco antiguo de la ciudad bilbaína, bastante limpio y ordenado.
Por la noche, salida con los compañeros a tomar unas cañas y degustar alguno de los pintxos de los que alardean, y ya para el sábado visita al Estadio de San Mamés, impresionante, y paseo por la ría hasta el lugar de la salida y meta de la carrera, el Museo Guggenheim. Una mañana con aire, que amenazaba la carrera, y donde ya el calor se empezaba a hacer notar. Iba a ser una jornada atlética difícil, así se preveía, cuando menos.
Tras compartir mesa y mantel con casi una quincena de miembros de la expedición nos marchamos a echar una siesta con la que estar recuperado, o preparado, para la gran batalla. A las siete de la tarde, todos al hall del hotel para hacernos la foto del grupo, con las banderas de España y Extremadura, y después, cada uno, en grupos, o solitario, marchamos para la línea de salida. Llevo puesta la camiseta conmemorativa en honor a Valeriano Lombardía, nuestro compañero, nuestro maestro, fallecido el pasado mes de agosto. Multitud de personas, avanzaban por las calles próximas al lugar de salida, y es que diez mil personas daban para mucho. Era un auténtico reguero de personas las que iban ya casi preparados hasta la zona de salida.
