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jueves, 29 de marzo de 2018

VIII CROSS CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA

Lanchacabrera y Navalmaraton
Tras el bajón por el resultado, inesperado, del Medio Maratón de Badajoz, y debido al cansancio que arrastraba, bien fuera físico, bien fuera mental, lo cierto es que decidí “obsequiarme” cinco días de descanso.
Y así estuve, sin correr, sin entrenar, hasta el sábado, que participé en la octava edición del CROSS POPULAR DEL CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA, que organizan los amigos, y mejores personas, del C.D. Lanchacabrera, de Jaraiz de la Vera.
Dada la gran amistad que me une con ellos, es una prueba fija en mi calendario anual, y solo he faltado en momentos puntuales. Y este año, iba a acudir nuevamente.
Pero la mañana invitaba a cualquier cosa menos ir a correr, y es que un viento, bastante fuerte, hacía que la jornada fuera desapacible, aún cuando el sol estaba en lo alto. Y si a esto unimos que la noche anterior había caído bastante cantidad de agua, el circuito iba a estar para pocas florituras, y es que el paso por la Finca Valdepasil iba a estar bastante difícil.
Este año, además, esta prueba contaba con el aliciente, uno más, de que nuestro amigo y compañero ANTONIO SERRADILLA, era nombrado el padrino de la prueba, sin duda alguna, un gran reconocimiento para una persona que vive por y para el atletismo popular, y solo deja amigos allí donde va.
Así que nos fuimos el Sr. Serradilla y yo para la población verata, acompañado de su hija, Natalia, fiel seguidora. Allí nos estaba esperando Antonio Pintado, que tras un período de inactividad por lesión, se volvía a enfundar la camiseta roja. Una gran noticia.
También nos estaba esperando el local Rubén, quien iba a correr, los últimos kilómetros, con su perra Daisy, y es que Rubén es un gran aficionado de las carreras de canicross, modalidad deportiva de atleta y perro.

jueves, 27 de abril de 2017

IV CROSS URBANO SUBIDA AL CUBO

Con los compañeros, antes de empezar la carrera
El domingo día 23 de abril, cuando más de treinta mil corredores se habían concentrado en Madrid, cuatro de nosotros nos desplazamos hasta Coria, para participar bien en la novena edición de su Medio Maratón, bien en la cuarta edición de su Cross Urbano, una carrera de diez kilómetros. Iba a asistir con nosotros el compañero Neroy, pero al final no pudo venir, porque es árbitro de fútbol, y el viernes, en un partido en Jaraiz, un cafre del equipo visitante, vestido de deportista, le agredió, produciéndole daños cervicales, que le obligaron a guardar reposo. Desde aquí, darle todo mi apoyo y las fuerzas necesarias para que siga adelante con su pasión del arbitraje y su ilusión por el atletismo popular.
Cierto es que la participación en esta carrera fue bastante baja, y lo viene siendo desde que se ha decidido organizar el mismo día que el Maratón más importante de España, el de Madrid, al que acuden muchos corredores, bastantes que seguramente irían a Coria se fuese otra fecha. No estaría mal que los organizadores pensaran en buscar otra ubicación en el calendario.
Primeros metros de la carrera
Hasta allí nos desplazamos, pues, Ana Ruiz, Sandra Fernández y yo, desde Navalmoral, y nos esperaba en la ciudad del Alagón, el amigo Juan Carlos Alonso, que venía desde Cáceres. Sandra y yo nos íbamos a pelear con los diez kilómetros, mientras que Ana y Juan Carlos lo harían con la carrera original, el Medio Maratón. Era una mañana bastante fresca, al principio, pero que según iba avanzando, el termómetro iba subiendo su gradación, y a eso de las once, lo que menos apetecía era correr, pero ya estábamos allí, y había que hacerlo.
Las dos carreras tienen un denominador común, y que hace característica a esta carrera, la subida al Cubo, cuesta de unos cuatrocientos metros, que, desde el Puente Romano, rodea la Catedral de Coria, empedrada, que se hace dura por momentos, y que se torna más complicada aún porque está situada a falta de dos kilómetros escasos para la meta, es decir, cuando las fuerzas ya están agotándose.
Pero vamos con la narración de la prueba que yo realicé. La semana había sido algo irregular en los entrenamientos, influida por un cierto cansancio y la subida de temperaturas que había tenido lugar, lo que me condiciona bastante, porque el calor y yo no somos buenos compañeros de entrenamiento, y así los entrenamientos largos me costaba hacerlos. Sin embargo, los de series los saqué bastante bien.

viernes, 14 de abril de 2017

VII CROSS CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA

Con los compañeros del Club, antes del comienzo
Después del Medio Maratón de Cáceres, después de realizar el test tras los entrenamientos planificados, que debían decirme, y me dijeron, que había mejorado mis prestaciones, gracias al amigo Juanfran, venía la cita ineludible del CROSS POPULAR CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA (¡joder, que nombre más largo!), que se realiza en Jaraiz de la Vera, desde hace ya siete ediciones.
Ineludible porque lo organizan los amigos del C.D. Lanchacabrera, de Jaraiz, excelentes personas y que, además, saben llevar a cabo de forma sobresaliente este evento.
Desde que conocí la prueba, en su segunda edición, allá por el año 2012, solo he faltado en una ocasión, aparte de la del año pasado, al encontrarme aún convaleciente de mi fractura de húmero.
Y para este año hice propaganda entre los compañeros de mi club, Navalmaraton, y así nos llegamos a juntar en esta prueba un total de ocho corredores, en una carrera que batía records de inscripción. Por cierto, que mis compañeros han vuelto gratamente sorprendidos del evento.
Primer kilómetro, selfie de Kini Carrasco
Es cierto que ha habido fallos, lógicos, pero lo importante es que se han reconocido y se han pedido disculpas por los mismos. Eso es lo importante, eso es de gente seria y honesta. Reaccionar con críticas a las críticas es de soberbios. Esta es la diferencia entre la ilusión por llevar a cabo un evento y el buscar organizar con fines puramente mercantilistas. Pero estas cosas se dicen sabiendo, como sé, que organizar un evento es siempre muy complicado, y que dificultades, dudas y errores siempre habrá.
Desde hace tres años la carrera ha ampliado su distancia de los iniciales ocho mil metros a los diez que se llevan a cabo en la actualidad. Un recorrido que tiene de todo, rápido por momentos, un tramo de unos dos kilómetros de puro trail, al atravesar la finca Pasil, y después el impresionante camino de la Ermita por el que se puede correr todo lo que se quiera.

viernes, 14 de agosto de 2015

TEJEDA DE TIETAR Y ROMANGORDO

En Tejeda de Tiétar, antes de la salida
El viernes día 7 de agosto bajé el telón de mis participaciones en las distintas carreras del Circuito Popular de la Vera, que se ha venido desarrollando desde finales del mes de junio, hasta este comienzo del mes de agosto.
Al final, de las doce carreras, he participado en un total de nueve, que me han servido para quedar el 26º de la clasificación general, de un total de 260 corredores masculinos que han participado en, al menos, alguna prueba, y el 6º de mi categoría Veterano C, habiendo participado un total de 63 atletas.
A pesar de las dureza de prácticamente todas las pruebas, salvo la de Tejeda, las he superado, con menor rendimiento del que debería dar, pero el tiempo, supongo, me hará recuperar mi tono físico y me volverá a colocar en mis ritmos.
El viernes marché, con José Carlos y mi hermano, Victor, a la IV CARRERA POPULAR DE TEJEDA DE TIETAR, la más llana de todas las carreras de esta serie de pruebas. Esta era, quizás, mi oportunidad de hacer una buena carrera, y conseguir un buen resultado.
Tras llegar, y los saludos de rigor, nos pusimos a realizar el reconocimiento del circuito, y nos dimos cuenta que, efectivamente, la carrera es bastante favorable, aunque tiene tramos que pican hacia arriba, poco, pero al ser largos, también inciden en el esfuerzo. Lo más destacado, es la longitud de la vuelta, casi dos kilómetros, por lo que la carrera, con tres vueltas que hay que dar, será de unos seis kilómetros.
Una vez finalizan las carreras de las categorías inferiores, nos apostamos en la línea de salida, y a la vez de meta, cerca de setenta corredores de las categorías absoluta y veteranos. Dan la salida y salgo con más alegría que en las anteriores ocasiones, posicionándome en la parte media delantera de la carrera.
Cuando apenas llevamos cuatrocientos metros, Carlos Tapia, se para con fuertes dolores en el estómago; luego me entero que se retiró y me comentó que llevaba toda la semana con problemas de estómago y no se encontraba bien.

viernes, 3 de abril de 2015

CROSS DEL CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA

Con los compañeros, en la salida
Antes de comenzar con la crónica de mi participación en el V CROSS POPULAR CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA, que tuvo lugar el pasado sábado día 28 de abril en Jaraiz de la Vera, quiero felicitar a los organizadores del evento, los amigos del C.D. Lanchacabrera, por la magnífica jornada que nos regalaron, por la excelente organización, con el trato hacia el corredor, y agradecerles de corazón el detalle que tuvieron conmigo al reconocerme con el pin de su club, haciéndome sentir parte de ellos.
Pero yendo al relato de los hechos, decir que la situación tanto física como mental por la que actualmente atravieso de cara al deporte del atletismo popular no es, ni de lejos, la mejor para afrontar una competición. Los días de entrenamiento se me hacen eternos, los ritmos no aparecen, las molestias físicas no menguan, y algunas veces, me hacen retirarme. Mentalmente, y después de Sevilla he quedado bastante tocado, lo que debía ser la alegría por haber terminado una prueba de Maratón, se está convirtiendo en un vía crucis para afrontar un nuevo reto.
De hecho el jueves salí a entrenar para afrontar con alguna garantía más esta carrera, y cuando llevaba medio kilómetro corriendo me tuve que dar la vuelta, por problemas en los piramidales, que me están lastrando bastante.
Con Dioni y Susi, grandes amigos
Pero aún así, decidí inscribirme a la prueba de Jaraíz, dadas las grandes amistades que tengo en esta población, las veces que he participado, y porque guardo grandes recuerdos de carreras en la localidad. Al fin y al cabo, eran diez kilómetros, y hacerlos, mejor o peor, los iba a hacer.
La mañana se prestaba para correr, aunque con el devenir de los minutos, se iba a ver que el calor iba a hacer acto de presencia, y éste, sin duda, repercutiría en el esfuerzo.
Al llegar a la Plaza, donde se hacen las inscripciones, allí estaban, los grandes amigos del Lanchacabrera, y Marcial, excelente amigo y mejor persona. Tras saludarme con muchos de ellos, y con aquel que no lo hiciera, pido disculpas desde aquí.
Después ví a los compañeros del club, Maricruz, Alberto y Boni, que junto con el que esto escribe, y Eloy, con el que compartí vehículo, hacíamos un total de cinco los que íbamos a representar al Club Deportivo Navalmaraton en esta prueba.
Tras cambiarnos y depositar la bolsa en la furgoneta que tenían habilitada para tal fin, marchamos, caminando, hacia el Parque de Los Bolos, el lugar donde se iba a dar la salida de la prueba, en lo que denominan salida neutralizada. Allí empezó el ritual de los calentamientos, con unos y con otros, con Dioni, con Antonio Serradilla, con Paco Barquilla, conversaciones, tragos de agua, paradas para vaciar la vejiga, y demás parafernalias propias del comienzo de una carrera.
Con Paco Barquilla, una institución
Ya se va acercando el momento en el que se va a dar inicio a la carrera. Una cierta intranquilidad acude a mí. Nos vamos apelotonando en la pancarta de salida. Y suena el cohete con el que se da inicio a la carrera. Las gacelas, los que se van a jugar el envite, salen lanzados. Una primera cuesta abajo en la que se aceleran las zancadas, las pulsaciones, los nervios, todo es una mescolanza de sensaciones.
Eloy ya cogió unos metros de ventaja, va muy fuerte, es que lo está actualmente. Maricruz, la tengo a unos pasos por delante de mí. ¿Y yo? Yo a mi ritmo, quizás podría ir más rápido, pero no tengo la fuerza mental para tirar más. Prefiero reservar. Pasamos el primer kilómetro, el segundo, entre bajadas y subidas, algo repentinas, luego recuperaciones prolongadas. Alcanzo el tercer kilómetro, que ha sido más exigente que los dos anteriores, acumulo un tiempo de 12:58, a casi 4:20 el millar de metros. Y ahora empieza la zona técnica, la que hacemos atravesando una finca, donde corremos, entre canchales, por veredas, cruzando arroyos con palés de madera. Aquí sufro más de la cuenta, las subidas se me atragantan, bajo solo mirando para el suelo. Un tobillo se resiente levemente, pero puedo continuar. Me adelanta mucha gente. Los que iban delante de mí los pierdo de vista, ahora son otras espaldas las que veo. Ya estamos terminando, y cuando abandonamos la finca, me equivoco de camino y me voy a la derecha. La llamada de atención de un corredor, me hace volver a la senda. Ahora sí que me doy cuenta, estoy en la cuesta de los cerezos, la que me llevará al Polígono, a la zona asfaltada, y desde ahí la pista que lleva hasta la Ermita, que permite correr con facilidad, picando, casi siempre hacia abajo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

CARRERAS EN JARAIZ Y PERALEDA


Con Antonio y Agustín, en Jaraíz, antes de salir
Ya han pasado más de diez días desde que competí en las dos carreras el del largo fin de semana que hemos disfrutado los extremeños, del 6 al 8 de septiembre, y quizás, ahora, después de este tiempo transcurrido es el momento de hacer algo de reflexión sobre las mismas.
Han sido carreras que se han tornado complicadas para mí, la primera, además, acompañada de un perfil muy, muy exigente. Pero vamos a ir por partes.
En primer lugar, participé el sábado día seis de septiembre en el II CROSS SOLIDARIO ASPACE, organizado en Jaraiz de la Vera, con el fin de obtener fondos para llevar a cabo la construcción de una residencia de esta entidad en la localidad verata. Dicha carrera, formaba parte de las llamadas Olimpiadas Solidarias. Así que, queda claro, el fin era totalmente solidario. Pero, como ya le dije a mi amigo Marcial, verdadero alma mater de esta carrera, tras finalizar, y aún derrotado por el esfuerzo, una carrera solidaria no debiera ser tan dura. Y es que dura sí que fue. Un total de doce mil doscientos metros, con un perfil muy exigente, al menos para mí.
Allí nos juntamos este año unos veinticinco corredores, debido, entre otras cosas, a la coincidencia con la Milla de Almaraz y una carrera de montaña que había por el valle del Jerte. Y es que la proliferación de carreras hace que las participaciones disminuyan, pero es lo que toca.
Allí nos presentamos mi hermano Agustín, Antonio y el que esto escribe con el fin de participar en la carrera, y aportar nuestro granito de arena a esta bella causa. Y nos juntamos con los habituales en estas lides, con Dionisio, Susi, su hijo, los lanchacabreras, los del Hispania. Es decir, los de siempre.

viernes, 15 de agosto de 2014

CROSS URBANO ROMANGORDO

Con los compañeros de club, antes de empezar

Desde el día 23 de febrero, en que participé en el Medio Maratón de Coria, hasta el pasado domingo, día 10 de agosto, que tomé parte en el Cross Urbano de Romangordo, han transcurrido casi seis meses sin participar en competiciones.

Pero este período de tiempo encierra circunstancias más allá de un lapso sin competir, como la aparición de la maldita fascitis plantar, que entre pruebas, consultas y nuevas plantillas, me tuvieron parado dos meses, y un comienzo de entrenamientos nada esperanzador.
Todo era complicación, pocas ganas de salir a correr, no encontraba el ritmo, me costaba mantenerme un tiempo prudencial corriendo, sin detenerme, sin agobiarme, llegando a casa con la idea que era el último día que me ponía a correr.
Pero seguí insistiendo, y gracias a la ayuda, inestimable, de mi amigo Antonio Ortega, fui poco a poco saliendo, me costaba, pero seguía entrenando. Y de la noche a la mañana, apareció esa fuerza que he tenido en otras ocasiones, y ya los entrenamientos empezaron a ser mejores. Cierto es que aún no he alcanzado los ritmos que tenía antes de la lesión, que el peso que he cogido, también influye, pero, poco a poco, paso a paso, kilómetro a kilómetro creo que lo iré alcanzando.
Me puse como objetivo, viendo que iba mejor, participar en la competición del XIV CROSS URBANO DE ROMANGORDO, prueba en la que, tradicionalmente, comenzaba a competir en cada verano.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

I CROSS OLIMPIADAS SOLIDARIAS ASPACE

Con Eloy (centro) y Boni (derecha)
Hacía ya algún tiempo, tres semanas, en las que no competía en ninguna carrera. No pude asistir a la Milla de Almaraz por motivos familiares, y se presentó ante mí esta posibilidad, la del I Cross que se celebraba dentro de las olimpiadas solidarias a favor de la Entidad ASPACE, en Jaraíz de la Vera, el sábado 7 de septiembre, por la tarde.
Y en esta aventura me vi envuelto, y todo por colaborar con aquellos que están ayudando a un ser muy especial para mí, a la niña más hermosa del mundo, mi sobrina. El fin de esta carrera, colaborar con lo recaudado en la construcción de una residencia para personas con discapacidad en la localidad verata. Mejor destino no puede tener el dinero, máxime en estos momentos en los que los poderes públicos, esos que deben velar por todos los ciudadanos, dan de lado a los más necesitados y los más indefensos, y luego no se cortan en salir llorando porque no nos han elegido para hacer unas olimpiadas. Y es que algunos ya habían hecho el cuento de la lechera, y habían vendido la piel del oso antes de cazarlo. Que les den.

Pues a lo dicho, allí nos encaminamos el amigo Eloy y el que estoy escribe, en una tarde que se presentaba bochornosa y con nubes que tapaban la Sierra de Gredos, vislumbrando que cerca deberíamos andar de pillar una tormenta, como así se demostró. Pero vamos por pasos.
Una vez llegamos, y aparcamos el vehículo, accedimos a retirar los dorsales, y allí, en el interior del campo de fútbol, y en sus exteriores, se estaban celebrando diversas manifestaciones deportivas que se incluían dentro de estas Olimpiadas. Había fútbol 7, vóley playa y pádel, y en la pista de atletismo que circunda el terreno de juego, carreras para los niños. Toda una verdadera manifestación de deporte, lejos de las cámaras de televisión, de la publicidad, deporte de base, el de verdad, el de toda la vida.
En la misma puerta me encontré con el compañero Boni, vestido de calle, lo que me sorprendió, ya que iba a participar. Me indicó que se lesionó la tarde antes jugando al pádel, en la rodilla, y no iba a poder participar, pero estaba aquí para colaborar con los organizadores.
Allí, intercambio de saludos con los amigos del Lanchacabrera y el Hispania, que ayudaban en la organización de este cross: Susi Gil, Germán, Juanjo el Presi, Marcial, y otros tantos, así como otros amigos venidos de otros lugares con los que suelo compartir carreras, ritmos, circuitos: Paco Barquilla, todo un ejemplo con más de sesenta y cinco años, Dionisio, Antonio, y más. Se juntó José Ortega, que suele compartir horas de entrenamientos con nosotros, que vestía la elástica de nuestro club, ya éramos tres los que representábamos al Navalmaratón. En esta carrera tomaba parte, apoyando este evento solidario, PEDRO JOSE HERNANDEZ, de Torrejoncillo, gran corredor de carreras de montaña, vencedor en multitud de pruebas, y verdadero experto en esta difícil disciplina.

lunes, 25 de marzo de 2013

III CROSS CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA

(De izq. a dcha.) Alberto, Agustín, Antonio y Faustino
Hasta Jaraiz de la Vera, encaminé esta vez mis pasos. Allí se celebraba la III Edición de su Cross Camino de la Ermita de la Dehesa, y en el que el año pasado participé, guardando un grato recuerdo, por lo que decidí repetir. Este año, presentaba la novedad de un cambio de un tramo del recorrido, para evitar el salir a la Carretera, y a fe que el cambio se notó, y de verdad. Pero vamos por partes.
Tras las últimas e intensas lluvias que están dejándose notar por toda la geografía española y, lógicamente, por aquí, los caminos para entrenar estaban vedados, teniendo que buscar alternativas por asfalto, más duro para las articulaciones, menos gratificantes para el corredor. Las fotos que los amigos del Lanchacabrera, organizadores del evento, colgaban del recorrido, hacían ver que si seguía lloviendo iba a ser movida la prueba, y de verdad que lo fue.
Para rematar la faena, el viernes jarreó agua de verdad, por lo que toda esperanza que el recorrido estuviera más o menos asequible se fueron diluyendo. De todas formas, empecinado en correr, hasta allí me encaminé con Alberto Piedra, mi hermano Agustin y Antonio Pintado, los cuatro en el coche, camino de una carrera que prometía. El cielo se presentó con buenos presagios, con sol a primera hora, cuando partimos, pero según íbamos acercándonos a la Comarca de La Vera, las nubes iban ganando terreno. Tras aparcar, cerca del lugar de salida, nos encaminamos a coger los dorsales. Allí saludos y abrazos afectuosos con muchos de los integrantes del Club Lanchacabrera, buena gente, y después a ponernos el traje de faena, dispuestos para la batalla. Fotos para guardar un recuerdo imborrable, en imágenes, aunque luego también lo llevaríamos en toda la indumentaria.
Ya, tras soltar un poco las piernas, nos encaminamos a la salida neutralizada, que no es otra cosa que salir desde la Iglesia de Santa Ana, hasta el lugar de salida real de la carrera, que es en la Fuente de San Miguel, o de los cuatro caños. Allí, vamos observando que el tiempo se va torciendo un poquito más, y ya nos avisan que el trozo nuevo va a ser movidito de verdad, y nos recomiendan que nos traigamos unas zapatillas para cambiar. Menos mal que ya lo había previsto.

miércoles, 4 de abril de 2012

CROSS CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA

Después de no haber podido participar en Mérida por un problema de salud; después de no poder participar en Barcelona, aún estando preparado físicamente, porque las circunstancias que la vida te impone en cada momento son las que condicionan el devenir de los acontecimientos y aquí se plantaron para decirme que no, que no podía ser. Después de muchas horas, muchos kilómetros, muchas ilusiones, al final una decepción, un parón en mis objetivos.  
Llegó un momento, duro, cuando durante la última semana, previa a la carrera, llegué a pensar en abandonar todo, y concentrarme en los problemas que me estaban atenazando. Pero, cuando uno reflexiona sobre los sucesos acaecidos, piensa que no es el responsable, y que, por ello, no debe dar la razón a aquellos que solo buscan hacer daño. Así que, nada a seguir para adelante, y como dice aquel “para atrás ni para coger impulso”. Con estos elementos en mi cabeza, el domingo, cuando mis compañeros se estaban partiendo el cobre en la ciudad condal, yo me tiré a correr, solo, e hice veintidós kilómetros, y es que las piernas me obligaban a salir a despejarme, a pelear por los caminos, a correr. Ni el aire que al principio daba de cara, y que a la vuelta lo hacía de espalda, me pudieron parar. Al final, uno se rehace y debe mirar al frente.
La semana posterior a todo lo acaecido, ha sido una semana de entrenamiento con menos kilometraje, pero con ganas, con ímpetu, y buenos ritmos. El viernes por la noche, dudaba que iba a hacer el sábado, si entrenar o ir a hacer una carrera a Jaraiz de la Vera, el II Cross Solidario Popular “CAMINO DE LA ERMITA DE LA DEHESA”, organizada por los amigos del C.D. Lanchacabrera, y la Hermandad de la Virgen del Salobrar. Con estas dudas me fui para la cama. Pensaba que era una buena oportunidad para volver a competir, porque desde enero no había hecho nada, y me hacía falta esa tensión, ese encontrarme en pleno combate con mis sombras, con mis dudas, con mis anhelos, y crear las ansias necesarias para aventurarme en futuros retos.

domingo, 15 de mayo de 2011

7 Y 8 DE MAYO DE 2011

Intenso fin de semana el que he vivido, con dos carreras, en un intervalo de quince horas. Las voy a narrar por separado.


I CARRERA HISPANO LUSA TAJO-TEJO
El sábado por la tarde, se celebraba en Talavera de la Reina (Toledo), la I Carrera Hispano Lusa Tajo-Tejo, montada como un homenaje al río Tajo, en sus dos acepciones, la española y la portuguesa. La carrera, además, tenía el aliciente que se iba a transitar por el nuevo puente que se ha erigido sobre la ciudad, con motivo de las obras de la circunvalación sur, y tenía una distancia de diez mil metros, una buena distancia con intención de marcar un buen ritmo.
Hasta allí me encaminé. Ya estaba vestido para la carrera, perfectamente uniformado, con mi indumentaria rojigualda de Navalmaraton, e iba andando por la acera con mi mujer, cuando no vi un mástil, muy fino que sujetaba unas marquesinas que adornan la entrada a la Institución Ferial de Talavera, y di con todo mi cuerpo en el suelo, haciéndome una herida en la rodilla izquierda; a pesar del intenso dolor, ví que podía correr y pude tomar la salida. Minuto de silencio, emotivo, en honor a Severiano Ballesteros, y después pistoletazo de salida. La carrera salió lanzada, yo me sentía bien, y me metí a la cola de un grupo que llevaba buen ritmo; ahora teníamos que girar a la derecha, hacia la Avenida de Madrid, buscando el nuevo puente, pero no, llegamos y giramos a la izquierda, dirección Avda. Castilla La Mancha, por la plaza de Toros, será que el recorrido es al revés de cómo yo lo pensaba. Salimos por la Ronda del Cañillo, Avda. de la Real Fabrica de Seda, siempre paralelo al río. Km. 1, 3:49, muy bien, km. 2, 7:52, esto no va nada mal.