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lunes, 11 de febrero de 2019

VII MEDIO MARATON DE PLASENCIA

Con los compañeros de Navalmaraton

Aunque parecía que no me habían dicho nada para llevar a cabo esta función en esta edición, en la última semana, recibí la llamada del amigo Alfonso, quien me lo ofreció, y yo acepté, muy gustoso. Sabía que la carrera, para mí, iba a ser más lenta que otras anteriores, que mi media normal, pero también sabía que era un punto de responsabilidad que no tenía otras carreras, en las que solo dependía de mí, y para mí, para que sucediese lo que tuviese que suceder. En esta carrera, de mí dependerían aquellos corredores cuyo objetivo al salir en esta prueba sería bajar de los cien minutos, y eso cargaba la mochila de la responsabilidad. Pero aún así, volví a lanzarme a este objetivo. Es esta una carrera, por su orografía, complicada para cumplir con el objetivo, porque el ritmo normal para bajar de esa barrera, sería 4:43/4:44 el kilómetro, pero como los tres últimos kilómetros, miran, casi siempre, en mayor o menor medida, para arriba, habría corredores que podrían estrellarse si quieren mantener este ritmo, por lo que hay que hacer es bajar unos segundos cada kilómetro, para llegar al 18 con una buena carga de segundos.

viernes, 16 de febrero de 2018

VI MEDIO MARATON DE PLASENCIA

Parte del grupo, antes de irnos para la salida

El viernes 26 de enero, recibí un mensaje de mi amigo Alfonso Martínez, de los Atletas Populares de Plasencia, organizadores del VI MEDIO MARATON DE PLASENCIA, preguntándome si me interesaría ser liebre de la hora y cuarenta minutos, en la carrera, que iba a celebrarse el domingo día 4 de febrero. Y enseguida dije que sí. Nunca lo había hecho, y era una nueva experiencia en esto del atletismo popular. 
Pero, después de decir que sí, ya por la tarde, me vinieron las primeras dudas, ¿sabría hacerlo bien?, ¿cuál sería el ritmo adecuado teniendo en cuenta el perfil de la carrera? Y así, empecé a preguntar a Alberto Masa, quien lo había hecho el año pasado, y que este año iba a llevar el globo de la hora y treinta minutos. Me pasó la tabla de tiempos de la pasada edición; me dijo, como yo pensaba, que había que ir un poco más rápido del ritmo medio hasta el kilómetro 17, ya que luego los últimos cuatro iban a ser más lentos, por las subidas y giros que había que hacer. 
Y en medio, ese domingo, el Medio Maratón de Sevilla, que tan bien acabé, y con una gran marca, como así recojo en la crónica que precede a ésta. 
Y con algún entrenamiento intentando marcar el ritmo, que me costaba, llegó el día de la carrera. Día frío en Navalmoral, con aire, y con predicciones de más fuerte en la ciudad del Jerte. Y tras recoger a Javier, nos fuimos para Plasencia Antonio, Javier y yo. Llegamos, y tras aparcar, nos fuimos a por los dorsales, liturgia habitual de toda carrera. Y allí nos dimos cuenta que no habían cerrado las ventanas, porque hacía muchísimo aire, e iba a ser el protagonista de la carrera. 
Tras tomar el café de turno, y realizar la foto de grupo, y es que vamos a participar una docena de miembros (y miembras) del club, a pesar de las bajas de última hora, por lesión, de Agustín y Lucía, a los que deseo una pronta recuperación, nos vamos para la zona de la carrera, donde me está esperando Alfonso para darme la camiseta de la carrera, con la que haré la prueba, y tras cambiarme, con guantes y braga para el cuello, porque la cosa estaba fresca, marcho a ponerme la mochila-bandera que llevaré durante la carrera. Ya me dicen los compañeros de los otros límites horarios que al ser el más alto, voy a tener más problemas con las ramas de los árboles y arcos que tenemos que pasar, por lo que tendré que ir atento. 

sábado, 11 de febrero de 2017

V MEDIO MARATON DE PLASENCIA

Con los compañeros de Navalmaraton, antes de empezar
Después de la carrera de Malpartida de Cáceres, en la que acabé con muy buenas sensaciones, y tras dos semanas de muy buenos entrenamientos, tocaba afrontar el V MEDIO MARATON CIUDAD DE PLASENCIA, uno de los que más participación congrega en la región, con más de seiscientos inscritos en esta ocasión. Anunciaban un nuevo recorrido, que debía ser más llano que en las anteriores ediciones.
Pero el principal problema que encerraba esta carrera eran las previsiones meteorológicas, que hablaban de viento y agua para el fin de semana, es decir la mezcla perfecta. Luego, con el paso de los días, las previsiones hablaban de poco agua, pero seguía manteniendo el aire fuerte. Con todas estas dudas e incertidumbres iban pasando los días, y los entrenamientos, casi todos por asfalto en la última semana, debido a las lluvias caídas.
El domingo por la mañana, al levantarme, estaba cayendo un fuerte chaparrón sobre mi pueblo, mal empezaba la cosa. Tras desayunar y vestirme, cojo el coche para ir al lugar de encuentro de los corredores del Club que vamos a ir a la carrera, y que en número de una quincena nos vamos a encontrar allí. El aire es muy fuerte y, normalmente, en Plasencia éste siempre es más fuerte. Lo que menos me gusta, el aire para correr.

martes, 10 de febrero de 2015

III MEDIO MARATON CIUDAD DE PLASENCIA

Entrando en meta, con Dionisio
No presentarse en la línea de salida de una carrera con unas buenas sensaciones, puede ser fruto, tan sólo, de un mal día de entrenamiento, y eso es lo que me ocurrió a mí. El jueves tenía un entrenamiento exigente, en el que debía tener una media hora a ritmo intenso, con unos quince minutos previos y posteriores a ritmo de entrenamiento.
Pues bien, fue empezar, e ir bien la cosa, pero una vez empezó lo fuerte, la intensidad, la cabeza empezó a decir que aquello no iba a ningún lado, que no había ganas de sufrir, de pasar por malos momentos, y esto me hizo echar el pie a tierra en más de una ocasión, en la ida, en la vuelta, cuando iba rápido, cuando iba relajado, daba igual. Había entrado en un bucle peligroso, y, al final, como pude, llegué a casa. Esa misma noche, la cabeza rondaba cosas poco esperanzadoras de cara al objetivo por el que llevo semanas preparándome. Incluso, el planteamiento de un descanso, de pararme, de mandar todo al garete, estaba ahí.
El viernes, día de descanso, la cabeza, parecía algo más tranquila, pero aún así, la negatividad parecía haberse instalado en mi pensamiento. No veía nada claro un resultado bueno, unas buenas sensaciones, que todo lo trabajado sirviera para algo.
El sábado, con mucho aire, debía salir a hacer una hora, a ritmo suave, y tan suave fue, que mi única obsesión esa mañana, fue no pararme, no echar el pie a tierra, y, al menos, eso lo conseguí.
Con todo este bagaje, con toda esta losa, me presentaba en Plasencia para afrontar la II Edición del Medio Maratón de esa localidad, organizado por los amigos del Atletas Populares de Plasencia. Mañana, fresca, con aire, y un recorrido en algunos puntos exigente, es lo que se presentaba ante mí, en la prueba que debía decidir mi estado de forma de cara al maratón de Sevilla, que ha de librarse en tres semanas, respecto de esta carrera.
Allí fuí con varios compañeros, más los que nos encontramos en la misma localidad, así como los habituales de muchas carreras, y es que, al final, esto es como una familia. Todos nos vamos conociendo, y la amistad surge a cada paso.
Tras la liturgia del café, de ir al servicio, de ir a vestirse, a ponerse “guapo”, para la carrera, cada uno con sus manías, con sus calcetines, con tal o cual calzona, con cremas o sin cremas, con gel o sin gel. Yo esta vez me llevé un gel, para el intermedio de la carrera, ya que para la distancia de Filipides los voy a usar, y hay que llevarlo todo entrenado, todo bien preparado, observando que el estómago no se resiente con este elemento. Llevo unos días entrenando con el mismo, y la cosa pinta bien.

domingo, 16 de febrero de 2014

II MEDIO MARATON DE PLASENCIA

Antes de empezar la carrera
Plantearse una carrera con una preparación escasa, al menos por debajo de lo que llevaba antes de fin de año, e intentar hacer una buena competición, y más aún cuando uno no está mentalizado del todo lleva a estrellarte en tus objetivos.
Y esto fue lo que me sucedió en Plasencia, hace unos días, concretamente el domingo día dos de febrero, en la segunda edición de su medio maratón. Cierto es que después de ver que el viaje al Maratón de Gran Canaria se convertía en un imposible, en una utopía, me decepcioné de tal forma que me abandoné. Durante diez días ni siquiera llegué a salir, porque las ganas parecían haber desaparecido. No había intención de salir, y por momentos pensé incluso en dejar el atletismo. Me había dejado la piel durante bastantes meses, durante muchos entrenamientos, con un objetivo, hacer una buena carrera en el Maratón de Gran Canaria, y cuando ésta se diluyó, todo pareció saltar por los aires.
Pero, al final, empecé a salir nuevamente, a correr, con pocas ganas, buscando recuperar la forma que podía haber perdido y, efectivamente, ésta se ha perdido. Es tan ingrato este deporte, esta afición, que cuando te dejas un poco, llegar otra vez al nivel en el que antes te encontrabas,  cuesta un mundo, y eso es lo que me está pasando a mí.
Así que, una vez decidido que iba a ir a Plasencia, lo único que quedaba era llegar lo mejor posible, para pasar el trago de forma decente. La meteorología, la jornada partida, las obligaciones familiares hacen el resto, y dificultan las jornadas de entrenamiento, y así fueron transcurriendo los días, saliendo, haciendo kilómetros, y con días en los que parecía arrastrarme, más que encontrar sensaciones óptimas para correr.
Las previsiones de fuerte viento para el domingo, hacían incluso más difícil el hecho de decidirse a marchar a la ciudad del Jerte. Visitas continuas a internet en busca de una seguridad en las predicciones para el domingo, ya que se habla de fuerte viento, lo que hace más difícil, si cabe, marchar a la ciudad del Jerte. El sábado mucho aire, para el domingo poco, al menos una alegría.