¡Qué asco la tengo! Ahí está, sentada, como una marquesa, como si fuera la reina del mambo y yo, aquí, teniendo que estar todo el día pringado, yo por cuatro monedas y ella esperando a que llegue el final de mes para seguir cobrando. Ni que fuera mejor que yo.
Pero esto se va a acabar, ahora como tengo de mi lado a la madre de la que me tiro casi todas las noches, al estar como mandataria del mismo lugar donde trabaja este personaje, y que, además nos mantiene, pues ahora me puedo aprovechar y vamos que lo voy a hacer.
Mi suegra, es amiga, muy amiga de otra mandamás, quien va a evitar que las quejas de esta tipa, lleguen donde tienen que llegar, a la Jefatura, porque para el Jefe, enfrascado en otras historias, estos son asuntos menores.
Amén de que el responsable de este centro de trabajo, joven, y sin apenas autoridad, por no decir ninguna, siempre atenderá el teléfono y las quejas de mi nueva jefa y nunca de una trabajadora propia. Porque, además, y para rematar la faena, tiene un compañero, con muy poca, por no decir ninguna, vergüenza, que también se pone en contra de ella.
Si a todo esto unimos que trabajo en un ente dedicado a prestar servicios a los usuarios que van a la instalación donde se producen estos “encuentros” entre la lagarta esta y yo, toda la partida está perfectamente planteada, hay que saber mover las piezas y yo en esto soy un experto.Anteriormente trabajaba con ella, pero se me acabó el contrato, me tuve que marchar y ella se quedó, que mierda. Así que me metí en este nuevo lugar, más bien me recogieron, por conveniencia de su jefa, que jugaba con cartas marcadas, y sabía que estando dentro de su organización, a su lado, podría hacer lo que quisiera, manejar la instalación y todos los hilos que quisiera, así como tener atado al responsable, que se va a plegar a todos sus intereses, porque si yo abro la boca, la guerra está abierta entre él y mi suegra. Encima la hago el caldo gordo.
