Habían salido a tomar un café y, después, se fueron con unos amigos. La había notado algo rara, podrían ser los exámenes. No hubo apenas complicidad entre los dos en toda la tarde. Una vez se fueron los amigos, ya quedaron los dos, fue entonces cuando María le dijo que se había acabado, que la vida a su lado ya no era entendible, que la habían exprimido muy deprisa y que ya no quedaba ninguna gota. No pidió explicaciones, el aturdimiento no le dejaba, miró a todos los sitios, menos a ella. Dejó el vaso encima de la barra, soltó un billete y se fue. Salió del bar, el aire húmedo del atardecer, sacudía su cara. Su vida se desmoronaba por momentos; la que parecía una relación para toda la vida, acabó esa tarde.
Pensaba que todo moría en ese momento, no servía para nada lo anteriormente vivido. Los años que llevaba con María habían sido una apuesta a ganador, a la ilusión par toda la vida, pero todo había desaparecido en ese momento. ¿Qué sería de su vida de ahora en adelante?, ¿dónde iría a caer su corazón?, si es que alguna vez encontraba un lugar donde descansar. Cruzaba por el puente de la circunvalación, el puente que separaba su pasado de su futuro, su presente estaba ahí, no quería mirar para atrás, aterrorizado pensaba en el futuro. Se detuvo, miraba los coches que pasaban a gran velocidad, como sus recuerdos, sus momentos de felicidad, su vida. Todo lo que había dejado a lo que había renunciado. El móvil, el anillo, la pulsera, fueron arrojados a la calzada, los coches que pasaban machacaban los recuerdos. Las fotos, en mil pedazos, volaban al aire, el pasado se iba perdiendo.
La noche hacía acto de presencia, y todo era un andar sin saber dónde, miraba arriba, miraba abajo, pasó por el parque. Allí, aunque él no quisiera, notaba la presencia de parejas, refugiadas en la penumbra que daban las farolas del lugar. Estaban besándose, abrazados, recostado uno sobre el otro, viviendo su amor con frenesí, como él también lo había hecho en multitud de ocasiones. Las lágrimas se resistían a quedarse en los ojos y, de vez en cuando, brotaba alguna.
