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martes, 16 de enero de 2018

SAN SILVESTRES 2017

El último fin de semana del año 2017, era fin de semana de San silvestres por toda España, y si el año anterior, participé en dos pruebas el mismo día, en esta ocasión, al ser el día 31 de diciembre domingo, se convocaron pruebas tanto el sábado como el domingo, y así el sábado, por la tarde, participé en la IX edición de la San Silvestre de Jaraiz, y el domingo por la mañana en la XXXV San Silvestre de Talavera de la Reina, en ambas con resultados muy satisfactorios, que vienen a corroborar un, para mí, fantástico final de año.


Pero voy a pasar relatar ambas pruebas de forma separada.

IX SAN SILVESTRE DE JARAIZ DE LA VERA
Con los amigos del C.D. LANCHACABRERA
Era ya la novena edición de esta prueba, a la que tengo gran aprecio, y volví, un año más a participar, y ya van, con ésta, un total de cuatro ocasiones. Dada la fatalidad ocurrida días antes, me vi participando en solitario, como miembro del Club, en esta carrera. Y hasta allí me encaminé con mi señora.
Llegamos a la Plaza Mayor, centro neurálgico de la prueba, cuando estaban empezando a montar todos los elementos necesarios, y allí estaba la mesa de inscripciones esperándome. Tras los primeros saludos, abrazos y demás, con los amigos de Lanchacabrera, fui a incluirme en la relación de inscritos, dándome el dorsal número 69, que coincide con mi año de nacimiento.
Después, tras seguir saludando a la gente, muchos amigos que he hecho en este deporte, donde el compañerismo y la amistad son monedas de cambio, me fui a poner el traje de “faena”. En esta ocasión opté por la republicana, la camiseta claro, la anterior a la que ahora llevamos.
En solitario, transitando por la segunda vuelta
La tarde no era muy fría, así que con mangas cortas, y sin guantes, hice los primeros rodajes de calentamiento, viendo que la pierna izquierda me permitía moverme con facilidad. Poco a poco nos vamos acercando los casi ochenta corredores que vamos a tomar parte en la prueba grande a la línea de salida. Allí están los favoritos, lógicamente, colocados al frente del pelotón, esperando que se dé la salida.
Y se da el bocinazo de salida, y todos a correr. Giro a la izquierda, bajando por la calle Herreros; no he salido mal. Los primeros ya van cogiendo posiciones. Dos giros de noventa grados, a izquierda el primero, a derecha el segundo, en apenas cincuenta metros, para encarar la zona más llana del recorrido, que nos va a llevar a la Av. Doctor Fleming. Aquí voy junto a Marcial, y nos alcanza en este momento Mercedes Pila, quien viene bastante agitada. Nos vamos los tres juntos durante un tramo, hasta que comienza el tramo de subidas, cortas, pero exigentes, que nos llevará a la zona de unifamiliares, para, una vez saliendo de ellas, nos enfrentamos a la entrada del Cuco, pequeño callejón, con arco, que nos devuelve al interior del pueblo, a través de la calle Rincón, y de ahí, la larga subida, empedrada, que nos llevará hasta la Iglesia, donde a su altura, giraremos a la derecha, por la calle Herradores, y nos guiará la Plaza Mayor, teniendo que dar otras dos vueltas más.

domingo, 24 de diciembre de 2017

XIX CARRERA DE NAVIDAD DE ALMARAZ

Con el equipo antes de la salida

Allá por el año 1999, cuando acababa de debutar en Medio Maratón, el de Navalmoral – Central Nuclear de Almaraz, y prácticamente era mi primera carrera “seria”, el día de Nochebuena, ya por la tarde, tomé parte en una carrera que se organizaba en Almaraz, por primera vez, llamada Carrera de Navidad. Desde entonces, han pasado ya dieciocho años, y este año tenía lugar la decimonovena edición de dicha carrera, sobre un circuito nuevo, que se puso en liza el año pasado, que ronda los ocho kilómetros, y en esta ocasión me inscribí. Esta era la novena vez que la iba a hacer, habiendo participado en la última ocasión allá por el año 2012.

Y hasta allí, hasta la vecina localidad almaraceña, nos dirigimos hasta dieciocho corredores del C.D. Navalmaraton, para tomar parte en la misma. La mañana era fresca, pero soleada. Y tras llegar, ya vimos que la lucha por el primer puesto iba a ser cosa de los hermanos Nuñez y de Mario Mirabel; un gran nivel, sin duda alguna. 
Con mi hermano Agustín
Tras haber participado en el Medio Maratón de Navalmoral, el domingo anterior, y con una fuerza moral importante, salí a entrenar un par de días en esta semana, porque aunque hubiese querido salir más, lo cierto es que la pierna izquierda me volvía a dar guerra, molestándome en exceso el tobillo. Así que decidí guardar, todo por poder correr esta prueba, que me hacía ilusión.
Se celebraron carreras para niños, y así, llegando a las doce del mediodía, iba a dar comienzo la carrera absoluta donde unos ochenta corredores nos habíamos citado para tomar parte en la misma, venidos muchos de Navalmoral, además de Jaraiz, Malpartida de Plasencia, y otros pueblos de alrededor.

martes, 19 de septiembre de 2017

VERANO DE CARRERAS

Ya está acabando el verano, y estamos ante una nueva, y excitante, temporada. Período donde afrontaré nuevos retos, nuevas carreras, con el objetivo de seguir mejorando, de seguir participando, en este deporte tan apasionante, como exigente.
Pero antes, entre el mes de agosto y el mes de septiembre, he disputado hasta tres carreras, pruebas, por otra parte, ya tradicionales, en las que he participado en varias ocasiones, y en las que en esta temporada he vuelto a ponerme en la línea de salida.

Han sido las carreras de Romangordo, Almaraz y Peraleda de la Mata, y aquí os las intentaré resumir las mismas, por orden cronológico.

XVII CROSS URBANO DE ROMANGORDO

La primera tuvo lugar el sábado día 12 de agosto, y fue en la localidad de Romangordo, donde se celebró el XVII CROSS URBANO DE ROMANGORDO, prueba que fue la última que disputé en el año 2015, antes de mi desafortunado accidente que me tuvo parado más de seis meses.
Esta prueba se incluyó, en este año, en el Circuito de Carreras Populares de la Diputación de Cáceres, convocatoria que tiene varias pruebas a lo largo del año y de la provincia cacereña.

En Romangordo, con Andrés y Antonio
El circuito era el de años anteriores, dos vueltas a un camino que se accede por detrás de las instalaciones deportivas, para llegar al pueblo, y en la segunda vuelta, se accede directamente a la línea de meta, situada en la Plaza de la localidad. Circuito con alguna subida, y un par de bajadas muy complicadas, con piedra suelta.
Allí nos juntamos tres corredores del club, Antonio, Andrés y yo. La prueba estaba prevista para las 20’45 horas de la tarde, pero, al final, la carrera comenzó casi a las 21’15 horas, cuando apenas el sol daba luz, lo que podía ser importante, ya que el recorrido discurre por caminos, que, lógicamente, carecen de alumbrado.

Apenas cuarenta corredores nos juntamos para esta carrera, que otrora fuese un referente en la zona, y ahora ha quedado en una prueba más, pero lo importante es que se siga celebrando.

Nos aprestamos todos los corredores en la línea de salida, situada en la calle de la Piscina, y se dio la salida, así que todos a correr. Pronto los atletas nos colocamos en línea de a uno, por delante de mí van Antonio y Andrés. Damos la vuelta a las traseras de la piscina, y empieza la subida de hormigón, la cuesta dura del recorrido, en la que no se ve el final. En este tramo ya he pasado a Antonio, y me voy colocando un poco más adelante. Acaba la cuesta, y empieza el tramo de tierra, con unos metros en llano, para empezar el descenso, al principio, moderado, pero con un suelo muy inestable e inseguro, lleno de piedras sueltas y con roderas, para dar paso, luego a una fuerte bajada, que decido tomarme con tranquilidad, vengo a terminar la carrera, no a jugarme los tobillos, y no quiero más caídas. Una vez finaliza el descenso, comienza el tramo que nos lleva al pueblo, en ligero ascenso. Delante tengo unos cuantos corredores, que pienso pueden llegar a ser alcanzados, entre ellos Andrés.

domingo, 16 de julio de 2017

V CARRERA POPULAR DE JARAIZ DE LA VERA

Los compañeros, antes de empezar
El pasado viernes 7 de julio, San Fermín, puse el punto y final ¿o no? a esta temporada 2016/2017, importante para mí, que ha significado el volver a vestirme de corto, a calzarme unas zapatillas y poder enfrentarme a las carreras populares, al medio maratón, a compartir con otros amigos, a conocer más gente, en este maravilloso mundo del atletismo popular.
Y decidí asistir a la V CARRERA POPULAR DE SAN CRISTOBAL, que tenía lugar en la localidad de Jaraiz de la Vera, población especial, por el gran vínculo que tengo con tantas y tantas personas, en este pueblo, grandes amigos, excelentes personas.
Convencí, aunque es cierto que me costó poco, para que acudieran conmigo a algunos compañeros del club, y hasta allí nos desplazamos un total de seis, las féminas Ana y Lucía, y los chicos Alvaro, Rubén, Santi y yo. Media docena de integrantes de la marea roja, que nos hicimos notar.
En plena faena
La tarde se presentaba propicia para correr, porque la temperatura no era muy alta, y es que la semana había sido benigna, y si a esto unimos que era en una localidad de La Vera, siempre con temperaturas más placenteras, y casi sin sol, pues mejor que mejor. Llegamos, muy pronto, así que nos dio tiempo a inscribirnos con tranquilidad, a tomar un refrigerio antes de ponernos los trajes, e ir a reconocer el circuito por el que se iba a desarrollar la prueba. Yo ya lo conocía de hacía dos años, cuando participé por última vez, aunque tras verlo, resultó ser el mismo que hicimos en la San Silvestre, por lo que, al menos para mí, no resultó ninguna sorpresa, siendo la carrera, incluso, un poco más corta de lo que se había vendido, puesto que un tramo por camino que se hace en esta carrera de verano estaba cortado por vallas.
Un par de momentos exigentes, y bastantes curvas es lo que encierra este circuito, pero que es de los más asequibles de todo el Circuito Popular.

domingo, 2 de julio de 2017

XXXIII CROSS POPULAR CIUDAD DE TRUJILLO

Con los compañeros del Club
El pasado domingo día 25 de junio, me decidí por participar en la trigésimo tercera edición del CROSS POPULAR CIUDAD DE TRUJILLO, más conocida como carrera La Cumbre – Trujillo, de las pruebas más veteranas del calendario atlético popular de Extremadura.
Era esta una prueba, que a pesar de la cercanía, nunca había participado, ya que llega en el mes de junio, en el que ya las ganas de competir son muy pocas, pero este año si opté por participar, y si a ello uno que fuimos varios compañeros del club, pues mejor que mejor.
Es un evento que se desarrolla desde la localidad de La Cumbre hasta la de Trujillo, por la carretera que une ambas poblaciones. La organización pone a disposición de los participantes un autobús para llevarnos al punto de salida, pero como llegamos tarde, tuvimos que ir en nuestro coche hasta el lugar de salida, que es la puerta del Bar “Naya”, en La Cumbre. Y así pudimos observar que el trazado no iba a ser nada fácil, una carretera con muchos toboganes y con un final en alto, que iba a sacar lo mejor y lo peor de cada uno.
Cierto es que el día anterior, a través de la página de www.wikiloc.es, busqué el recorrido y lo encontré, y vi lo que era este circuito, en bajada, con algún repecho, hasta el kilómetro 7, y desde ahí a la meta, una subida continua, que no tenía más que un pequeño falso llano a la altura del kilómetro 9, es decir, a 750 de la meta, porque la carrera no llega a ser un diez mil.
El día amaneció fresco, lo cual era una alegría, porque las últimas dos semanas habían sido de temperaturas muy altas, y aunque la carrera empezara a las diez de la mañana, lo cierto es que si llegan a darse las temperaturas que teníamos anteriormente, la carrera hubiese sido aún más dura.
Pero, bueno, vamos al relato de la carrera propiamente dicha. Tras tomarse alguno de los compañeros el café, y yo seguir con mi liturgia del zumo y del plátano que siempre me tomo antes de las pruebas, nos fuimos a calentar un poco, y allí nos fuimos congregando el casi centenar de corredores de la prueba, con bastantes mujeres. Allí estaban Houssane Benabbou, gran favorito masculino, y la amiga Mercedes Pila, que tenía la vitola de favorita femenina.

jueves, 24 de noviembre de 2016

VII CARRERA POPULAR CONTRA LA DROGA



El pasado domingo participé en una nueva carrera, en esta ocasión en la VII CARRERA CONTRA LA DROGA, organizada por el CEFOT de Cáceres, en la localidad cacereña.
No era una carrera ésta que estaba dentro de mis previsiones realizar, pero las circunstancias, como que esa mañana debía estar en Cáceres, hicieron que me inscribiese para la misma.
El día antes tuve que salir a entrenar por la localidad de Talavera de la Reina, y las sensaciones que me había dejado el entreno no fueron las mejores, pero en fin, una carrera corta se pasaría sin muchos problemas. Nos habíamos inscrito el amigo Fran y yo.
Pero el domingo por la mañana, el cielo descargaba todo el líquido elemento que pudo, y con aire, hacía más complicada la decisión de echarse a correr. En esto me llamó Fran para decirme que, finalmente, desistía de correr. Yo, aún así, decidí acercarme al lugar de salida, en la Plaza de San Mateo, en el corazón del casco antiguo de la bella localidad cacereña. En algún momento estaba iniciando el camino de vuelta para el coche, porque correr esa mañana parecía una auténtica locura. Pero te encuentras allí con amigos como el veteranísimo Paco Barquilla, que dijo que como no íbamos a correr, y ya que estaba allí, pues al final me animé.
Eramos más de seiscientos los corredores que estábamos bajo el arco de salida, y es que la cifra tiene truco, porque casi todos eran soldados del Ejército de Tierra que estaban en la ciudad, bien acuartelados en el CEFOT, bien venían de maniobras. Y todos tenían una orden: CORRER, CON CALZONAS Y CAMISETA DE MANGA CORTA, SIN GORRAS Y SIN GUANTES. Son hombres, son soldados, y lo deben demostrar. En fin.
El inicio de la carrera se presentaba sin agua, pero éste se retrasó por un problema con los camiones encargados de recoger la ropa. Y empezamos casi a las 11:15, un cuarto de hora más tarde, cuando el agua empezó a arreciar.
La salida por el casco antiguo, por calles estrechas, empedradas, mojadas, hacían difícil el correr, el colocarte en tu sitio; en las subidas se podía correr; en las bajadas, debías intentar no perder el equilibrio, por lo que no se podía alcanzar velocidad. Tras dar una vuelta por el interior, salimos a la Plaza Mayor, la atravesamos, y volvimos a meternos en el casco antiguo, para salir por la C/ Mira al río, buscando el puente de San Francisco, cuando debíamos llevar más de dos kilómetros, y es que esta carrera no tenía marcados los kilómetros, por lo que las referencias no existían, y si pasaba como a mí, que desconocía el recorrido, tampoco permitía excesivas alegrías.

jueves, 6 de agosto de 2015

PASARON Y GUIJO

El Circuito Popular de La Vera va llegando a su fin, pero lo que parece que no tienen fin son sus cuestas, que a veces se tornan infernales, y para muestra las de las dos últimas carreras en las que he participado.
Con los compañeros, en Pasarón de la Vera
Empecé el viernes por la tarde con la CARRERA POPULAR DE PASARON DE LA VERA, única carrera en la que había participado una vez en los anteriores años, por lo que era la única que conocía, y en la que tenía un tiempo de referencia.
Hasta allí me encaminé con el amigo José Carlos, para enfrentarnos a la novena prueba del circuito, séptima para mí. Al llegar, nos encontramos con Daniel, y como buen cicerone, me fui con ellos para enseñarles el circuito que había preparado en esta población para los “valientes”, para los mayores. Después llegaron Rubén y Santiago.
Carrera que comienza por un tramo en ligero descenso, giro a la derecha, y entrada a una calle empedrada, que mira, muy ligeramente, para arriba, pero es girar a la derecha, nuevamente, y nos encontramos con la primera exigencia, hasta salir a la Plaza de la Iglesia, donde colocan las vallas para lidiar los toros en sus fiestas, y de ahí a una calle corta, giro a la derecha, y por saliendo a una larga calle, que mirando para arriba, lleva hasta la casa azul, donde la cuesta se pone seria, obligando a todos a hacer un esfuerzo extra, accediendo a un descenso que nos llevará a encarar la zona del puente y la subida a la Ermita, piedra de toque definitiva de la carrera. No son más de doscientos metros, pero quedan las piernas listas para la bajada, sin descanso, que hay desde la parroquia hasta la zona de meta, por calles empedradas, con descensos, en algunos tramos, pronunciados, dos giros de noventa grados y salida a la carretera del pueblo, que lleva al arco de meta, unos mil quinientos metros de continuo subir y bajar, sin descanso alguno.

viernes, 31 de julio de 2015

ALDEANUEVA DE LA VERA Y GARGANTA LA OLLA

Nuevo fin de semana de carreras por la comarca de La Vera, y esta vez tocaba ir a las pruebas de Aldeanueva de la Vera, el viernes, y la de Garganta La Olla, el sábado.
Con los compañeros, en Garganta la Olla
El viernes tuvo lugar la XI CARRERA POPULAR DE ALDEANUEVA DE LA VERA, que era nocturna, teniendo fijada la primera de las carreras, para los más pequeños, a las diez de la noche. Y hasta allí nos dirigimos José Carlos y yo, esperando en el pueblo Rubén. El resto de la cuadrilla, habituales otras pruebas anteriores, tenían otros quehaceres, así que en nosotros descargaron la representación del club.
Pues lo dicho, fuimos para allá, y tras encontrar aparcamiento, a pesar de las quejas de una señora, nos dirigimos a la zona de salida y meta, ubicada en la Plaza de los Ocho caños, que recibe este nombre porque, sorpresa, tiene una fuente con ese número de caños.
Tras acreditarnos ante la mesa de dorsales, y tras ponernos ya el traje de faena, fuimos a realizar el típico reconocimiento que hacemos al circuito, para evitar llevarnos más sorpresas de las necesarias cuando empecemos a correr. Y lo que llama la atención, como en otras carreras anteriores, es la salida, que suele dar a una calle estrecha, obligando a hacer un giro de 90º, muy pronto, a escasos diez metros, lo que provoca las inevitables aglomeraciones, con los riesgos que hay de caídas y tropezones.
Después de este comienzo nos enfrentamos a una calle adoquinada, que empieza a subir, giro a la izquierda, giro a la derecha, y seguimos subiendo, hasta que volvemos a realizar un nuevo giro a la derecha, pasando , a través de un pasadizo, a una calle muy estrecha, y a una sucesión de giros, de curvas, todas de 90º, por tramos muy, muy estrechos, que van a impedir adelantar a los rivales, luego un giro de 180 grados, y salida a la plaza donde se llevan a cabo las sueltas de toros durante los festejos populares; tras esta sucesión de curvas y estrecheces, salimos a una calle un poco más larga, que es la que nos va a conducir a la cuesta, la que no falta en ninguna de las carreras de este circuito. Se hace larga, dura, pestosa, hasta que consigues llegar arriba, y aquí aparece el único oasis para un corredor como yo, ya que nos encontramos con una calle ancha, casi llana, que permite soltar las piernas, poner algo de ritmo a la carrera. Hay que llegar a una cruz, rodear la misma y volver por la misma calle. Son unos cuatrocientos metros que me gustan bastante. Este tramo tiene un pero, y es que la cruz, apenas iluminada, y con peralte, te obliga a ser cauteloso al rodearla. Pero todo lo bueno es breve, y, de pronto, volvemos a entrar a un trozo de revueltas, de giros, de curvas, y todo en subida.

jueves, 23 de julio de 2015

POR JARANDILLA Y VILLANUEVA DE LA VERA

En Jarandilla de la Vera
Tras un primer fin de semana, de acercamiento, de conocimiento de la “realidad” de las carreras de la comarca de La Vera, esto es, calles estrechas, y cuestas, bastantes cuestas, ahora nos fuimos a enfrentar a otras dos carreras, en Jarandilla y Villanueva de la Vera, con, para mí, más exigencia, al menos la primera sobre la segunda.
Pero vamos por partes.
En una tarde bochornosa, que amenazaba tormenta, y que por la noche se encargó de presentarse el agua, nos fuimos a la carrera de Jarandilla de la Vera. Ya me habían hablado algunos de la dureza de esta carrera, quizás la más fuerte de todas, con la subida del Puente Parral, que exigía mucho, ya que, al hecho de ser en cuesta, sumaba que era por un camino de piedras, puestas unas sobre otras, si alisar, y donde continuamente tenías que mirar para abajo, para no tropezarte, para no caerte, para no lesionarte.
Tras los saludos con los habituales del circuito, y con los que se incorporaban, también conocidos de otras batallas atléticas, me fui a reconocer el circuito, y vi a lo que me enfrentaba.
Empezaba la carrera en cuesta abajo, por calle empedrada, giro de noventa grados, y entrada a un camino que mira hacia abajo, hasta que llegas a un tramo en el que las piedras atraviesan el camino, sin orden, sin concierto, que te obligan a ir despacio, mirando hacia todos los lados, buscando donde colocar un pie, y posteriormente, intentando localizar el siguiente lugar donde poner el otro pie. Así durante unos cincuenta metros. Tras esto, pasamos a un terreno de tierra, que se pisa bien, pero que empieza a mirar hacia arriba. Tras la recuperación, un tramo llano, y al final, cuando estás viendo a la gente meterse en el agua, llega el giro hacia la cuesta temible. Y es cuando te empiezas a dar cuenta lo dura que es. Es muy difícil transitar por ella, debes mirar para abajo, y cuando miras al frente, ves lo que aún te queda, lo que te hace quedarte más clavadoo si cabe. Cuando parece que acabas, un nuevo tramo, que vuelve a exigir, no parece acabarse. Hasta que al fin, después de todo, finalizas, y empiezas a entrar por un camino de tierra, que va a acercándote a la plaza donde está situada la línea de meta, que se anuncia con la torre de la iglesia. Un tramo en ligero descenso, vuelta a cambiar hacia arriba, cargando unas doloridas piernas, entrada al casco urbano, giro a la derecha, ligera subida y se acabó la vuelta. Y así hay que hacerlo hasta tres veces.

jueves, 16 de julio de 2015

CARRERAS POPULARES DE JARAIZ Y LOSAR

En Jaraiz de la Vera
Después de casi cien días, me decidí por volver a participar en una carrera popular, corta, pero era volver a ponerse un dorsal, y situarse en la línea de salida de una prueba deportiva.
Y es que después de Sevilla, después de pasar por malos momentos, tanto físicos, como anímicos, en los que parecía no encontraba el ritmo; de pasar por momentos que cuando parecía hallarlo, volvían nuevas molestias físicas y vuelta a pararme, lo que me hizo descartar el ponerme a competir, abandonando posibilidades de participar en carreras para las que estaba anteriormente inscrito, como pudo ser en Vitoria, que del maratón, pasé al medio maratón, y al final me quedé en nada, llegó el planteamiento de descansar, de dejarlo, al menos de momento, para luego volver a retomarlo.
Y así lo he hecho. Y así he visto lo duro que se me está haciendo, lo que me cuesta, más de un día, volver a empezar a correr, como cuando llevo un rato corriendo, me entran los agobios, y, a veces, me tengo que parar. Y, después, cuando llego a casa y veo al ritmo al que he corrido, y veo que este es bastante flojo, para lo que yo estoy acostumbrado. No obstante, las últimas jornadas de entrenamiento, me he visto con una nueva predisposición, con más ánimos. Parece que voy encontrando el camino.
Y es en estas, cuando he decidido, contra lo que siempre he hecho, ponerme a competir en el mes de julio, algo que no hacía, porque siempre esperaba al mes de agosto. Y como una carrera parece poca, me he hecho dos pruebas en dos días, cortas, pero dos.
La primera fue en Jaraíz de la Vera, y es que lo dejé en Jaraiz y lo retomo en Jaraíz. Hasta allí me fui con los compañeros Jaime y Güito, encontrándonos después en la población verata con José Carlos y Daniel. Eramos cinco los miembros de este club que nos fuimos a competir. Y allí, volví a saludarme con los grandes amigos que tengo en este mundo de las carreras, a reencontrarme con ellos, con Dionisio, Susi, Paco Barquilla, Marcial, Juanjo, y tantos otros, que me hacen ver que en este ambiente soy apreciado, como yo los aprecio a ellos.

domingo, 5 de octubre de 2014

XXXII CARRERA POPULAR DE SAN MIGUEL

Calentando con los compañeros
Ya parece que las piernas se van adecuando, que voy llegando a los ritmos de pretéritas temporadas. Que todos los esfuerzos y penurias que pasé los primeros días tras la reincorporación al mundo del atletismo popular, el de salir a correr, a hacer kilómetros, esos kilómetros que me dejaban hundido física y psicológicamente, que me hacían pararme más de una vez, van quedando atrás.
Tras un fin de semana, el del 6 al 8 de septiembre, en el que llegué a plantearme si merecía la pena prepararse para participar en alguna carrera, si no sería mejor ir solo a correr, sin más, los días posteriores me fueron dando otra perspectiva, aquella en la que los ritmos iban saliendo, que un día sí y otro también, se iba mejorando, y que las piernas respondían a las exigencias.
Y así amaneció el sábado veinte de septiembre, con las dudas aún de si iba a participar o no en la Carrera de San Miguel de Navalmoral, que este año veía recortada su distancia a los 4.827 metros, tres millas, “tres millas moralas”, como vertía el cartel de la prueba. Y como no lo tenía claro, ni durante toda la semana, había realizado los entrenamientos sin tener en cuenta esa prueba, y hasta el mismo viernes me había metido un entrenamiento fuerte, de subidas y bajadas.
Pero ya, el sábado por la tarde, decidí acercarme a la carrera, a participar, y allí me encontré con varios compañeros del club, y con algunos amigos de otras localidades que venían a participar en esta prueba.
Así iniciamos el calentamiento, para conocer el circuito, al que íbamos a tener que dar tres vueltas. Ya habíamos sudado lo suficiente, y poco a poco fuimos acercándonos para la salida, donde unos sesenta corredores nos apostamos para salir. Tras un homenaje a nuestro querido amigo Valeriano, se dio la salida. Todos a correr.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

CARRERAS EN JARAIZ Y PERALEDA


Con Antonio y Agustín, en Jaraíz, antes de salir
Ya han pasado más de diez días desde que competí en las dos carreras el del largo fin de semana que hemos disfrutado los extremeños, del 6 al 8 de septiembre, y quizás, ahora, después de este tiempo transcurrido es el momento de hacer algo de reflexión sobre las mismas.
Han sido carreras que se han tornado complicadas para mí, la primera, además, acompañada de un perfil muy, muy exigente. Pero vamos a ir por partes.
En primer lugar, participé el sábado día seis de septiembre en el II CROSS SOLIDARIO ASPACE, organizado en Jaraiz de la Vera, con el fin de obtener fondos para llevar a cabo la construcción de una residencia de esta entidad en la localidad verata. Dicha carrera, formaba parte de las llamadas Olimpiadas Solidarias. Así que, queda claro, el fin era totalmente solidario. Pero, como ya le dije a mi amigo Marcial, verdadero alma mater de esta carrera, tras finalizar, y aún derrotado por el esfuerzo, una carrera solidaria no debiera ser tan dura. Y es que dura sí que fue. Un total de doce mil doscientos metros, con un perfil muy exigente, al menos para mí.
Allí nos juntamos este año unos veinticinco corredores, debido, entre otras cosas, a la coincidencia con la Milla de Almaraz y una carrera de montaña que había por el valle del Jerte. Y es que la proliferación de carreras hace que las participaciones disminuyan, pero es lo que toca.
Allí nos presentamos mi hermano Agustín, Antonio y el que esto escribe con el fin de participar en la carrera, y aportar nuestro granito de arena a esta bella causa. Y nos juntamos con los habituales en estas lides, con Dionisio, Susi, su hijo, los lanchacabreras, los del Hispania. Es decir, los de siempre.

viernes, 15 de agosto de 2014

CROSS URBANO ROMANGORDO

Con los compañeros de club, antes de empezar

Desde el día 23 de febrero, en que participé en el Medio Maratón de Coria, hasta el pasado domingo, día 10 de agosto, que tomé parte en el Cross Urbano de Romangordo, han transcurrido casi seis meses sin participar en competiciones.

Pero este período de tiempo encierra circunstancias más allá de un lapso sin competir, como la aparición de la maldita fascitis plantar, que entre pruebas, consultas y nuevas plantillas, me tuvieron parado dos meses, y un comienzo de entrenamientos nada esperanzador.
Todo era complicación, pocas ganas de salir a correr, no encontraba el ritmo, me costaba mantenerme un tiempo prudencial corriendo, sin detenerme, sin agobiarme, llegando a casa con la idea que era el último día que me ponía a correr.
Pero seguí insistiendo, y gracias a la ayuda, inestimable, de mi amigo Antonio Ortega, fui poco a poco saliendo, me costaba, pero seguía entrenando. Y de la noche a la mañana, apareció esa fuerza que he tenido en otras ocasiones, y ya los entrenamientos empezaron a ser mejores. Cierto es que aún no he alcanzado los ritmos que tenía antes de la lesión, que el peso que he cogido, también influye, pero, poco a poco, paso a paso, kilómetro a kilómetro creo que lo iré alcanzando.
Me puse como objetivo, viendo que iba mejor, participar en la competición del XIV CROSS URBANO DE ROMANGORDO, prueba en la que, tradicionalmente, comenzaba a competir en cada verano.

lunes, 16 de septiembre de 2013

XI CARRERA POPULAR DE PERALEDA DE LA MATA

C.D. Navalmaratón, antes de empezar la carrera
Con las piernas algo resentidas del día anterior que, aunque es cierto, no fue una carrera en la que me entregara totalmente, siempre vas a un ritmo superior de lo que lo harías entrenando y siempre deja algo de huellas, sumado, además, al hecho que la carrera del día anterior fue por la tarde, acrecentándose con la circunstancia que dicha prueba tuvo un perfil exigente, y ésta iba a ser por la mañana, me enfrentaba a una nueva carrera, en este caso en la localidad de Peraleda de la Mata, a la que últimamente no suelo faltar, y en la que suelo subir al cajón en mi categoría. Así que pocas horas para descansar y recuperar.
Me levanté, desayuné lo de costumbre, porque no hago probaturas, y me fui con mi mujer, a buscar al amigo Alberto Piedra, para ir a correr la prueba. Alberto, se convertiría en protagonista de la carrera. La mañana, despejada, al principio fresca, fue tornándose en calurosa, con carga de humedad.
Tras inscribirnos la amiga Patricia que colaboraba en la prueba, fuimos a ponernos el traje de faena, y como un cicerone, fui a enseñar el circuito a Alberto, a Fran, y a alguno más, ya que el mismo había variado el año pasado con respecto a ediciones anteriores. Ahí, nos fuimos dando cuenta que el calor estaría presente en la carrera, en un circuito con poco resguardo del astro rey.
Al llegar a la plaza, ya estaban algunos compañeros más del Navalmaratón: Antonio Serradilla, Eloy, Fernando Pajares, Javi Moreno, que junto con el que esto escribe, Fran, Javier Rodríguez y Alberto, sumamos una buena nómina de miembros del club. En la plaza estaba el compañero Juan Carlos Alonso con su vástago. Y es que Juan Carlos es originario de esta localidad. Estaba vestido de calle, porque había estado de despedida de soltero y no iba a participar. Empezamos a hacernos alguna foto, y volvimos a calentar un poco más. Al instante, nos llamaron para irnos a la línea de salida. Y cuando estábamos todos allí, a mi lado me di cuenta que estaba Juan Carlos Alonso, vestido de corto, para competir. Al final, le entró el gusanillo; se iba a convertir en un buen compañero de fatigas para la carrera.
En plena carrera, con Juan Carlos
Tras las explicaciones de los organizadores, se da el bocinazo de salida y todos a correr. Por delante, salen dos corredores desconocidos, con Alberto, detrás de ellos. Dionisio, por detrás, y a su lado yo. Giramos la iglesia, una pequeña rampa y a partir de ahí comienza el descenso. Giro de casi 180º y salida a la carretera. La carrera se empieza a estirar. Me pasa Antonio, se quedan a mi lado Miguel, de Romangordo, y Juan Carlos Alonso. En plena recta, veo como Alberto pasa a dominar la prueba, se le ve fino, va lanzado, el que lleva el traje de triatlón detrás, después dos corredores del C.A. Almaraz, luego otros dos corredores más, Antonio, Dionisio, y después nosotros tres. Así está planteada la carrera. No pierdo de vista la referencia de Dionisio, pero no me lanzo a por él, porque el segundo tramo de la carrera es un poco en pendiente, y ahí podría pagar el esfuerzo.

jueves, 15 de agosto de 2013

XIII CROSS URBANO DE ROMANGORDO

Antes de empezar la carrera
El pasado sábado, día diez de agosto, decidí acudir, nuevamente, al Cross Urbano que se celebraba en la localidad de Romangordo. Y digo nuevamente, porque el pasado año no participé. Pero en esta ocasión, opté por volver a correr en esta prueba, una carrera con la que solía abrir casi todas las temporadas de carreras, pero que en este año, con la prueba anterior de Pasarón, me he saltado esta regla.
Pues bien, hasta allí me encaminé con mi amigo y compañero Alberto Piedra. Durante el viaje le fui hablando sobre esta carrera, una prueba de gran tradición y solera en el atletismo popular de la zona, en la que han ganado grandes corredores, algunos de talla nacional. Le expliqué las partes más difíciles de la carrera, la subida del Pilón, la bajada dentro del pueblo, en fin todo aquello que yo conocía.
Por la hora de comienzo de la carrera absoluta, las 21’15 horas sabía que la carrera no se iba a encaminar, como los anteriores años, hacia el merendero, porque no habría luz, por lo que la carrera, debería hacerse por el pueblo, y así sucedió.
Pues bien, allí llegamos, aparcamos el vehículo, y nos encontramos con el amigo y compañero Fran González (alias Yango). Como teníamos tiempo de sobra nos encaminamos a inscribirnos, viéndonos allí con algún que otro corredor conocido de otras carreras, lo habitual en estas pruebas.
Al poco, llegó el presi, Antonio Serradilla, por lo que allí estábamos los cuatro mosqueteros que íbamos a defender los colores del club Navalmaratón. Hablando con los corredores del municipio, nos hablaron del recorrido propuesto, el que íbamos a hacer, un total de unos 6.300 metros y el planteamiento era un poco complicado, ya que primero se corría por caminos fuera del pueblo, y después se daban dos vueltas por el interior del pueblo, teniendo que realizarse unos trescientos metros para llegar a la meta, fuera del recorrido interno. Teníamos nuestras dudas que aquello pudiera resultar bien, pero, en fin, ya estábamos en la carrera, y fuimos a calentar, para ir soltando las piernas y entrar un poco en calor y sudar, lo cual no fue difícil, ya que la temperatura era bastante alta, pues rondaba los 35 grados, desde luego mucho para las horas que eran. Confiábamos en que a la hora de la salida, la temperatura bajara un poquito.

miércoles, 7 de agosto de 2013

V CARRERA POPULAR PASARON DE LA VERA

Comenzó la temporada 2013/2014 para mí. Después de tomarme un descanso durante parte del mes de junio, y de entregarme a entrenamientos durante el mes de julio, he llegado a este punto con sensaciones contradictorias, poco claras. Muchos días me ha costado salir, los ritmos no han sido los esperados. He salido casi todos los días, he hecho carrera a pie, he montado en bicicleta, más bien he hecho equilibrismo sobre dos ruedas, porque me defiendo fatal encima de la misma. 
Así que una vez ha llegado el mes de agosto, llegó el momento de participar en alguna carrera, para ver qué tal lo llevo. Y así, decidí acudir a la Carrera Popular que se celebró en la localidad de Pasarón de la Vera, una de las localidades más desconocidas para mí de la comarca verata, pero de una gran belleza… y una gran dureza el circuito. Pero vamos por partes. 
El sábado partí, junto con mi familia a Pasarón, pueblo de mi compañero Juan Pedro, para participar, por primera vez, en siete años, en una carrera del Circuito Popular de la Vera, en el que no participo porque las carreras son en junio y julio, meses en los que he decidido no participar, porque hay que descansar en cuanto a competiciones se refiere, porque el año se hace muy largo, y el cansancio, además de físico, psíquico, aparece. 
Pues lo dicho, después de llegar, hay que ir a inscribirse, y a saludar a los compañeros de fatigas, de carreras durante todo el año. Allí estaban Susi, Marcial, Dionisio, Antonio, los lanchacabreros, y otros tantos más. Saludos a uno, intercambio de palabras con otros. Y ya tengo el dorsal en la mano, cuando se me acerca a Alberto, quien ya está vestido para la batalla, pero yo aún sigo con ropa de paseo. Así que voy a cambiarme, a ponerme para la carrera. Ya tengo mi dorsal puesto, ya empiezo a calentar. 
Voy con Alberto, que me lleva a hacer el recorrido, advirtiéndome que el circuito es bastante duro. Empezamos a hacerle, y observo que, efectivamente, la mayoría es en ascenso, poco tiempo para el descanso, zonas adoquinadas, calles estrechas, giros repentinos, y después de una larga bajada, acceso a un puente, y llegada al punto más duro de toda la carrera, del circuito, la subida a una iglesia, son tres tramos unidos por otras tantas curvas que no dejan ver lo larga que es, pero que las piernas van sintiendo a cada zancada. Después un descenso, continuado, curvas de noventa grados y salida a la carretera, único tramo en el que se puede correr. Damos dos vueltas al circuito, tiempo en el que los improperios hacia el que diseñó el mismo salen a borbotones.

martes, 4 de junio de 2013

I CARRERA "LA DEHESA EXTREMEÑA"

Llegando a meta
Una vez recuperado de mi lesión, una molesta lesión, que me afectó al abductor y no me dejaba moverme y, sobre todo, entrenar, al final pude sacar dos semanas para hacer algo de entrenamiento, eso sí con algo más de peso, y con unas sensaciones cada vez más pesadas.
Esta temporada se tiene que acabar pronto, porque ha sido una temporada, de verdad, horrible, con muy malas sensaciones en todo momento, con muy pocos momentos gratificantes. No sé si habrá sido la cantidad de cambios que ha habido en mi vida en esta temporada (cambio de vivienda, modificación de horarios de trabajo), o una menor predisposición a trabajar en los entrenamientos, a sacrificarme, el caso es que ha habido momentos en los que mejor abandonar, no seguir adelante, y esperar que volvieran las ganas.
Pero no, uno es cabezón, y aún sabiendo que voy a pasarlo peor que mejor, me he ido presentando a carreras, en las que siempre he tenido tentaciones de echarme a andar, y, en algunos casos, incluso, de abandonar. Al final, sin embargo, con la inercia, con la resignación, he conseguido llegar a la meta, sin detenerme, sin andar. Las sensaciones en ese momento, cuando cruzo la meta, son de derrota, de no haber estado como yo quisiera, no hablo de marcas, de resultados, sino de alcanzar esa satisfacción cuando cruzo la meta, y no me he parado a pensar, que, aún sigo entrando bastante delante en las pruebas.
Espero que este momento, difícil, se pase, y consiga encontrar nuevamente las motivaciones que me han faltado en esta temporada. Haciendo uno memoria, recuerdo en el final de la temporada 2010, en la que lo dejé allá por el mes de marzo, y cuando volví, conseguí mi mejor marca en el maratón. Ojalá se repitiera esa situación. Quién sabe.
Pues lo dicho, con estos entrenamientos, se abría ante mí un nuevo frente, una nueva carrera, una que organizaba el amigo Miguel Ángel Gamonal en Navalmoral de la Mata, la I CARRERA “LA DEHESA EXTREMEÑA”, que iba a tener su campo de operaciones, y nunca mejor dicho, en la Dehesa Boyal del municipio, situada junto al Polígono Industrial y la ciudad deportiva de Navalmoral. Precisamente en su pista de atletismo, algo deteriorada, y poco cuidada, a pesar de la inversión que en su día se realizó, iba a tener lugar la salida y llegada de la prueba.

domingo, 5 de mayo de 2013

XXVIII CARRERA POPULAR OROPESA

Entrando en meta

Esta temporada está a punto de acabar para mí, y espero sea pronto, porque está siendo un período con demasiados altibajos, más bajos que altos, con una carga de historias que no me han dejado rendir como pienso debería hacerlo, pero aún así he seguido compitiendo, participando en las carreras, y, sobre todo, sufriendo, y mucho, en casi todas las pruebas en las que me he presentado.
Se salvan escasas carreras en las que he corrido bien, en las que he tenido buenas sensaciones.
Y es que no parece servir para nada el realizar buenos entrenamientos, para que luego llegues a una carrera, y te sientas derrotado, cuando llevas poco tiempo corriendo, cuando la prueba se te hace excesivamente larga, cuando cualquier subida es un obstáculo casi insalvable para ti, cuando ves una bajada y no te lanzas, porque piensas que te vas a desgastar demasiado. No encontrar el ritmo, no encontrar el momento de lanzarse a correr.
Ese es el resumen de toda esta temporada, de las competiciones, de las pruebas en las que he participado, una lucha entre el querer correr, y las escasas prestaciones conseguidas.
Pues con todas estas premisas, pero con moral, porque pensaba que los entrenamientos realizados últimamente habían sido buenos, me decidí por inscribirme en una nueva carrera para mí, aunque ya llevase veintiocho años realizándose, la Carrera Popular de Oropesa, que se celebraba el día uno de mayo en la localidad toledana.
Hasta allí nos desplazamos unos cuantos compañeros, Alberto, Fran, Fernando y el que hace esta crónica. Allí, ya nos esperaba Eloy, y luego llegarían Juli y Miguel Gamonal. Llegamos con tiempo, aparcamos relativamente cerca y nos acercamos a recoger los dorsales, donde se pusieron un poco estrictos para entregarnos los mismos, ya que sin carnet no nos lo daban, y aunque alguno no llevaba identificación, al final lo conseguimos. Si nos pusiéramos igual de estrictos en el Medio Maratón, tendríamos que ponernos a entregar los mismos a las seis de la mañana, … en fin, es lo que tocaba. Pero bueno, volviendo a la carrera, se iba a celebrar con una mañana fresca, nublada, que había dejado sentir alguna gota, mínima, pero no daba la sensación que fuera a llover.
Tras tomar un café, y poner a tono nuestros organismos, nos fuimos a cambiar, y a colocarnos el dorsal de cara a la carrera, de prepararse para la batalla.
Entre unas cosas y otras, se fue pasando el tiempo, y aparecimos en la plaza, donde estaba el amigo Juli, quien nos hizo una foto a los cuatro que estábamos por allí, para la posteridad. Después, a calentar un poco, y vimos que la salida llevaba a una cuesta larga, la carrera tenía todas las trazas de ser entretenida, y a fe que lo iba a ser.
Ya nos desplazamos para la salida, y en la línea, cual portero de discoteca, un miembro de la organización, nos iba pasando un lector de código de barras, y después nos ponía un sello, ya estábamos marcados para la lucha. Allí, en plena línea de salida, me encontré con Boni, que estaba también para la carrera. Eloy se acerca para decirme que va a intentar seguirme.

domingo, 13 de enero de 2013

I CARRERA DE REYES DE NAVALMORAL DE LA MATA


Una sencilla carrera, en casa, cerquita, realizada por el bueno de Miguel Angel Gamonal y su esposa, a través de la Empresa GAMONAL EVENTOS, la I CARRERA DE REYES DE NAVALMORAL DE LA MATA.
Ese era el plan para el lunes festivo, fijado después del día de Reyes, último día de las fiestas de Navidad. Tras la San Silvestre de Jaraiz y el descanso del día de Año Nuevo, me enfrasqué en cinco días seguidos de entrenamientos, con los que las piernas no iban a ser las mejores para esta carrera, pero el objetivo era, únicamente, participar. El verdadero destino de mis entrenamientos está mirando a Getafe, es lo único que tengo en mente, con la meta de bajar de una hora y treinta minutos; eso es lo que quiero.
Además, en esta carrera, aparte de participar, iba a ayudar a Miguel en las tareas propias de la carrera, señalización del recorrido, colocación del material, y demás cometidos para que el evento saliese adelante.
La mañana amaneció fría, con una intensa niebla que impedía la visión del sol; cuando llegué al lugar, ya habían estado colocando Sergio, Miguel y Julián las vallas, y yo les eché una mano para terminar de rematar todo el recorrido.
Un recorrido que transcurría por dos tramos de calle y dos de aceras, porque no se podía ocupar un carril de la Nacional V, aún habiendo dos para cada sentido; y, luego, en la calle Avila, al no haberse retirado los vehículos que se encontraban aparcados, no se podía ir por esa vía. Es lo que había y con ello había que lidiar.
El frío inicial ya iba desapareciendo, más que nada en el momento en que uno se pone a trabajar, el calor aparece, y así, además, uno se activa de cara a la carrera, aunque aún quede tiempo para comenzar la carrera.

miércoles, 9 de enero de 2013

V SAN SILVESTRE JARAICEÑA

Mi mujer en el podio

Último día del año y una prueba más por hacer, y allí me fui, con toda la familia. Esta vez el destino, Jaraiz de la Vera, donde se celebraba la quinta edición de la San Silvestre. Siempre había elegido el ambiente de Talavera de la Reina, con los más de mil quinientos corredores en la salida, pero esta vez decidí cambiar el lugar de destino, y opté por Jaraíz; mi esposa tenía ganas de ir hasta allí, y hasta la localidad verata nos acercamos los cuatro miembros de la familia, ya que todos íbamos a participar.
Después de comer y sin apenas tiempo de recoger la mesa y reposar la comida, nos embarcamos en el coche para desplazarnos a la localidad jaraiceña. Nos acompañaba Zakarias, amigo de mi hijo Víctor, ducho en esto del atletismo y con participaciones en campeonatos nacionales en su franja de edad. Un buen elemento.
La tarde era fría, el sol no se veía y amenazaba lluvia. Tras inscribirnos y los saludos con los amigos del C.D. Lanchacabrera, con Jesús, Juanjo, Germán, Susi, me encuentro con otros compañeros de fatigas, Dionisio, Antonio, Juan Pedro.
A las cuatro y media se da la salida a la primera de las pruebas, la de los más pequeños, las categorías mini y benjamín. La salida, en esta categoría, rápida, todos salen desenfocados, buscando terminar cuanto antes; y es que la energía de los más pequeños siempre está a tope. Cuando menos te lo esperas, los ha visto doblar una esquina, y ya están entrando en meta, todos pasan, contentos, riéndose, y reciben los regalos de la organización.
Tras esta carrera, ahora llega el turno de los alevines, que deben dar una vuelta más larga, en la que predomina una larga subida, por una calle, hasta que luego buscan la meta.
Y después, viene la de los infantiles, donde competirá mi hijo Víctor, junto con Zakarias. Deberán dar dos vueltas a este último circuito, con lo que mi hijo lo va a pasar regular, es un niño muy grande para su edad, y eso le cuesta, pero su tesón, sus ganas de correr, de terminar, de no parar, le van a hacer llegar a la meta. Por su parte Zakarias, acabará segundo, detrás de un corredor de la localidad.
¿Y Adrián?, el mayor de mis hijos ya es cadete, tiene 15 años y va a hacer el mismo recorrido que los absolutos y veteranos, es decir, el mismo que nosotros, pero solo va a dar una vuelta. Saldrá con nosotros, a ver qué tal se le da.
Nos ponemos todos en la línea de salida para la foto de familia, y al poco, Juanjo, el Presi, enciende la mecha del cohete, que está escondido en un árbol y va a significar la salida. Explota y todos a correr. Hay que hacer, muy pronto, una curva, y, como casi siempre, mala salida, me quedo pillado, tengo que andar con algo de cuidado para que no me pisen, para no tropezarme.