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martes, 19 de marzo de 2019

XIII MEDIO MARATON DE MERIDA

Tras recoger los dorsales

Mérida, la antigua Emérita Augusta romana, constituía la siguiente etapa de mi carrera hasta el número cien de los medios maratones, único objetivo que tengo ahora, que espero no me explote en la cara. 
Tras pasar los carnavales, y con pocos entrenamientos, porque me encontraba algo cansado, al final, nos fuimos a Mérida, en una mañana soleada, que se presumía calurosa; calor que se presentó de forma meridiana durante la carrera. Carrera, por otra parte, bastante dura, exigente, pasando por los principales monumentos de la antigua urbe romana. Esta era la novena vez que me iba a enfrentar a esta carrera, de las trece ediciones que, con ésta, se celebraban. Y hasta allí nos encaminamos Javier, Jorge, Antonio y yo. El viaje, plácido, nos llevó al Pabellón Guadiana, donde estaban los dorsales y los vestuarios, muy cerca de la Avenida de la Libertad, lugar de salida de la carrera. Tras saludar a los conocidos, unos cuantos por cierto, y hacernos las fotos de rigor, nos empezamos a preparar para la carrera. En cuanto al uniforme, estaba claro que solo iban a ser calzones y tirantes, prescindiendo de demás elementos ahuyentadores de un frío que no iba a hacer en ningún momento, y es que para las diez y media, hora de la salida, ya se notaba la temperatura ciertamente alta. 

viernes, 9 de marzo de 2018

XII MEDIO MARATON DE MERIDA (CON MI HERMANO AGUSTIN)

En el Juan Porro

El pasado domingo, día 4 de marzo, volví a acudir, un año más, y ya van ocho, al Medio Maratón de Mérida, quizás la prueba más espectacular que se celebra en Extremadura, por el impresionante recorrido que tiene, pasando por casi todos los monumentos de la antigua Emérita Augusta, que fuera la capital de la Lusitania romana, y una de las grandes ciudades del Imperio Romano. En este año se celebraba la decimo segunda edición.
Pues bien, la semana no empezó bien, ya que el martes arranqué con problemas gastrointestinales, que me tuvieron postrado ese día, aunque, afortunadamente, el miércoles ya me encontraba mejor y pude entrenar, a pesar de tener que luchar con el agua, con el aire. A esto había que sumar la más que probable certeza que decían los partes meteorológicos, y que anunciaban intensas lluvias para esa matinal dominical.
Pero según avanzaba la semana, sin embargo, el domingo presentaba un oasis en la mañana, lo que nos iba a facilitar el poder correr, y así quince corredores del club nos presentamos en la capital autonómica, para formar parte de un pelotón de mil quinientos corredores.
En esta ocasión, el planteamiento iba a ser el de acompañar a mi hermano Agustín, algo falto de entrenamientos, por su exigente jornada laboral. Así que, tras el esfuerzo de Montijo, tras el que me tomé unos días de descanso, era un plan ideal.

domingo, 12 de marzo de 2017

XI MEDIO MARATON DE MÉRIDA

Con los dorsales en la mano
Mérida, siempre está ahí. Es una prueba de Medio Maratón que no deja indiferente a nadie. Es un recorrido que transita por los principales monumentos y lugares de la antigua Emérita Augusta, aderezado por un trazado por momentos exigente, con buenas subidas y alguna que otra bajada.
Y hasta allí, después de cuatro años sin asistir, volví a inscribirme para participar en la misma. Deseaba volver a enfrentarme a la subida de la televisión, a la subida del Angliru, a pasar por el Circo romano, a correr por debajo del Acueducto de los Milagros. Es una prueba en la que he conocido el éxito personal, he mascado el amargor de la derrota, he participado con la mochila de la desgana, y he sufrido por no poder participar hasta en dos ocasiones, así que era el momento de volver a esta ciudad, en su undécima edición, para completar mi séptima participación.
Y al final, poco a poco, a través del grupo del club, nos fuimos animando unos a otros y nos apuntamos hasta un total de diecisiete corredores del colectivo, entre ellos Ana Ruiz, que debutaba en la distancia. Bonito el lugar, exigente el recorrido.
La mañana dominical vestía de nubes y algunas gotas se dejaban notar en el trayecto hasta la antigua Mérida. Y tras parar a tomar un café, u otros mejunjes en San Pedro de Mérida, en el Juan Porro, lugar de costumbre para los que acudimos a Mérida, nos fuimos para la capital extremeña. Tras un par de vueltas, conseguimos llegar a los alrededores del Pabellón “Guadiana”, lugar donde se recogían los dorsales, a cien metros de la línea de salida, en la Avenida de la Libertad. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

VII MEDIO MARATON DE MERIDA

Llegando a la meta
El dolor es pasajero, el orgullo es para siempre. Esa frase la llevaba escrita en su camiseta un chico que me adelantó en el kilómetro 9 del Medio Maratón de Mérida, que se disputó el pasado domingo día 3 de marzo. 
El orgullo volvió a salir, la ilusión por una carrera volvió a nacer. Después de Getafe, de las nefastas sensaciones vividas, que tuve, me puse esta prueba como un hito en el camino. De ella saldrían las decisiones para el resto de temporada. Dos semanas de muy buenos entrenamientos, con bastantes kilómetros, más de 170 en total, me hicieron ver que, inevitablemente, debería mejorar. Y así fue. Pero los dos últimos días aún me notaba tenso, parecía presagiar algo negativo, nuevamente. Pero eso habría que verlo.
La mañana del domingo el reloj suena una vez pasada la barrera de las siete horas, con el sol queriendo salir. La ropa estaba preparada desde la noche anterior. La mochila contenía todos los elementos a utilizar, y que serían usados dependiendo de las condiciones meteorológicas reinantes; así llevaba camiseta de manga corta, calcetines largos, guantes, y hasta una gorra, porque el día amenazaba agua.
Tras reunirnos todos los compañeros que habiamos quedado para esta carrera, y una vez distribuidos en los vehículos emprendimos viaje hacia la capital del Imperio Extremeño; alguna gota que chocaba contra los cristales del coche daba lugar a pensar que el agua estaba más cerca de lo que las predicciones habían recogido. Un alto en el camino para tomar café, y después hacia la Emérita Augusta.

sábado, 10 de marzo de 2012

MEDIO MARATON MERIDA

Este debería ser el lugar destinado para la crónica de la VI Edición del Medio Maratón Patrimonio de la Humanidad, que se celebró el pasado día 4 de marzo en la capital autonómica. Pero, aquí os dejo la historia verdadera de ese finde.
Viernes, cinco de la mañana, cuando la noche aún sigue siendo la protagonista, y el sol aún descansa en su guarida, recibo la visita de una amiga muy especial con la que hacía tiempo que no compartía momentos; viene acompañada de unas revoltosas colegas. Miro el reloj, veo la hora qué es y me sorprendo un poco, pero, en fin, que le vamos a hacer, habrá que atenderlas. Eso sí, después de un poco de negociación y un poco de agua, vuelvo a acostarme, que un rato más tarde hay que ir a trabajar.
Me levanto, como cualquier día y me encamino a mi trabajo; parece que estas amigas han decidido marcharse. Así podré ir el domingo a correr a la antigua Emérita Augusta, a la que nunca he faltado desde que se creara la prueba, hace ya seis años, un Medio Maratón que discurre por los principales monumentos de la ciudad, entretenida y en la que, generalmente, he obtenido buenas marcas; así que habrá que relajarse un poco. Pero no, obstante, hago una visita a un importante personaje, un profesional, para qué me diga cómo debo actuar cuando se presentan estas inesperadas visitas, ofreciéndome una serie de herramientas para evitar que estas inesperadas visitas se consoliden. Durante todo el viernes, a pesar de estar mosqueado, no percibo en ningún momento su presencia.

domingo, 27 de marzo de 2011

MEDIO MARATON MERIDA (13 DE MARZO DE 2011)


Una mañana de viaje sin agua, nos llevó a la ciudad romana de Mérida, antigua Emerita Augusta, para disputar la V Edición de su Media Maratón. Pero fue llegar, bajar de los coches y recibirnos cielo con sus lágrimas, que no nos abandonarían en toda la jornada.
Cerca de 900 valientes nos pusimos en la línea de salida, para correr por la ciudad emeritense. Avanzamos desde la la Avenida de la Libertad, frente a la Estación de Autobuses, tomamos el Puente Lusitania, pasamos por el Paseo de Roma, donde se encuentran la mayoría de las Consejerías de la Junta de Extremadura, kilómetro 1, 4:03, y pasamos por el Puente Romano, con sus adoquines, sus pequeños charcos, y las zapatillas ya empiezan a mojarse, a entrar el agua por las telas de las mismas, para buscar los calcetines y luego el pie. Desde aquí seguimos, buscamos la antigua Nacional V, para lo que subimos un pequeño repecho, y ya cogemos toda la carretera. Pasando por encima del río Guadiana, diviso a varios piragüistas, que se están entrenando; desde luego, que ya no somos los únicos que tontos estamos bajo el manto de agua que cubre la mañana en la capital autonómica.
En el kilómetro 4 me alcanza mi hermano Juan, se queda a mi lado, y yo le digo que voy a ir a este ritmo, que espero hacer 1:26, y no quiero arriesgar más; un atleta que estaba con nosotros, en el pequeño grupo que estábamos formando, se me queda mirando, no sé si con envidia, por la suficiencia que se puede deducir de mis palabra, de duda hacia lo que busco, o con el pensamiento de que me va a superar. Al poco, Juan se marcha. Kilómetro 5, 20 minutos 40 segundos, a 4 minutos 8 segundos.
Al llegar a la rotonda de la Avda. de Cáceres, hay una modificación sobre el recorrido que las anteriores ediciones ha habido, ya que en vez de ir por la Avda. Juan Carlos I, volvemos por el carril contrario, y entramos en el Circo romano, trayecto de césped, y con el agua caída, hace el recorrido más pesado. Si yo voy de los primeros, y ya noto la pesadez del terreno, por el agua, cuando entren los últimos, va a ser un auténtico barrizal. Salimos del Circo por una puerta muy estrecha, que solo permite el paso de a uno, y lo sumo, y muy apretaditos, a dos. Sigo mi carrera, pasamos la Ermita de Santa Eulalia, giro a la derecha, buscando el Acueducto de los milagros; cuando llegamos bajo la vía del tren, un conductor impertinente, se mete por mi derecha, Juan y Antonio, que van unos metros más adelante, le esquivan cada uno por un lado; allí se queda el conductor con los agentes de la Policía Local, algún corredor, con razón, con vehemencia, pide que lo lleven a la cárcel, y es que hay gente que si no es la cárcel, un buen escarmiento sí, por la falta de respeto, de civismo. Antes de cruzar bajo el acueducto, alcanzo a Antonio, va tocado del isquiotibial, y le paso.