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viernes, 4 de mayo de 2012

¡¡CARGUEN!! (INDIGNIDAD)

Aquí os dejo el primer relato de la trilogía escrita por mí, a la que he llamado INDIGNIDAD. Este primero se llama CARGUEN. Próximamente publicaré el segundo, APUNTEN, y cerraré el círculo de esta serie con FUEGO. En realidad es un único texto, que he dividido en las tres partes, para hacer más fácil su lectura. Ojalá nos podamos poner en el pellejo del protagonista del texto, y no volvamos a caer en estos errores. Es un texto realizado desde la reflexión de una situación. Espero os guste.

Las banderas, los estandartes, los símbolos, lucen en las maltrechas calles, sobre los deteriorados edificios. La confrontación, la guerra, el enfrentamiento cesó. Ahora viene la paz. Pero será la paz de los que ganaron, de los que se han impuesto y que intentarán, y a fe que lo conseguirán, imponer sus doctrinas, sus ideas, su ley, particular, propia, partidista, e impondrán el yugo de la represión sobre los derrotados, los obligarán a renunciar, aunque sea públicamente, a sus ideales, a su forma de ser, vivirán en el ostracismo, en el abandono, con el dedo señalándoles permanentemente.
Habrá puertas que no se les abrirán nunca, instancias a las que no podrán acceder, derechos y privilegios que no podrán disfrutar.
Para imponer su orden, su ley, aplicarán con mano de hierro, la llamada por ellos Justicia. Lo harán de forma inmisericorde, y se llevarán por delante lo que haga falta. El miedo debe calar entre las masas, para que no haya opción a una revuelta, a una protesta, que pongan en duda su autoridad.
Al enemigo, al derrotado, hay que atraerle como las moscas a la miel, debe creer que los victoriosos son buenos, ecuánimes, y bajo la promesa del perdón, del olvido, se les invita a volver a sus pueblos, con sus familias. Muchos les creerán. Una vez llegados, todos juntos, es mucho más fácil detenerles, encarcelarlos, represaliarlos.
Así, hay que ser inflexible, hay que llegar hasta el final hasta el final las represalias y si hay que eliminar, se elimina, se hará todo lo necesario por mantenerse.
Y después de la eliminación viene otro elemento no menos importante, y es que aquellos que han sido suprimidos deben ser desaparecidos, para no crear mártires, para no crear lugares donde ir a adorar, donde mantener viva la llama del recuerdo. Hay que llevar al olvido todo lo que existía anteriormente a la llegada de los vencedores.